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	<title>Inteligencia Emocional y Social &#187; vejez</title>
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	<description>Descubre cómo gestionar el capital básico de las emociones</description>
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		<title>El alma del mundo</title>
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		<pubDate>Tue, 17 May 2011 08:37:26 +0000</pubDate>
		<dc:creator>ALEJANDRO PALOMAS</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
		<category><![CDATA[amor]]></category>
		<category><![CDATA[cuidados]]></category>
		<category><![CDATA[libros]]></category>
		<category><![CDATA[relaciones]]></category>
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		<description><![CDATA[En este mundo en el que todo va deprisa y en el que cuesta encontrar tiempo para cultivar amistades y relaciones, en el que parece imperar la ley del más fuerte y no siempre ganan los buenos, en el que en más ocasiones de las que nos gustaría la justicia y la injusticia van de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>En este mundo en el que todo va deprisa y en el que cuesta encontrar tiempo para cultivar amistades y relaciones, en el que parece imperar la ley del más fuerte y no siempre ganan los buenos, en el que en más ocasiones de las que nos gustaría la justicia y la injusticia van de la mano, en el que rige la ley del &#8220;tanto tienes, tanto vales&#8221;, no debe extrañarnos que se haya arrinconado a ciertos sectores de la sociedad, en la creencia equivocada de que &#8220;no sirven para nada&#8221;.</p>
<p><span id="more-967"></span></p>
<p>Los grandes olvidados de nuestra sociedad actual son las personas mayores. No deja de ser curiosa esta tendencia de pretender que sean invisibles, como si no formaran parte de nuestra realidad, precisamente ellas, que han sido las que han forjado, gracias a sus vidas, parte de lo que nosotros disfrutamos ahora.</p>
<p>Las personas mayores merecen otro lugar en la sociedad: merecen un lugar de <strong>honor</strong>. No sé si ese ha sido precisamente el motivo fundamental de que sean dos personas mayores los protagonistas de <a title="ficha bibliográfica" href="http://www.planetadelibros.com/-libro-49093.html" target="_blank"><em>El alma del mundo</em></a>, mi última novela. Tal vez juegue también un papel fundamental el recuerdo vivido con mis propios mayores —la figura de mi abuela, especialmente—, tan crucial para mí. Cuando, al empezar a escribirla, me enfrenté al papel en blanco, pensé: “¿Por qué no dar voz a personas que tienen tanto que contar, que han sentido tanto y a las que todavía les queda tanto por vivir? ¿Por qué la sociedad actual se empeña en ocultar a los ancianos? ¿Acaso no mueven sus vidas los mismos hilos y las mismas pulsiones que mueven a los más jóvenes? ¿No experimentan ellos las mismas sensaciones, los mismos amores, las mismas pasiones, los mismos enfados, las mismas bajezas? ¿Acaso no hay gente vieja de veinte años y gente joven de noventa?</p>
<p>Decidí pues que fueran Otto y Clea (dos entrañables “jóvenes” de ochenta y cinco  y noventa y dos años) los que llevaran las riendas de mi historia y que fueran ellos los que  personificaran el poder del amor, de la nostalgia, de las historias no vividas —o no encontradas—, del olvido y también de la injusticia. Frente al pragmatismo de Otto, la viveza de Clea, su sentido del humor —¿alguien cree que el sentido del humor se pierde con la edad?—, su manera de organizar el mundo. Y frente a ellos dos, la juventud de Ilona —la tercera protagonista, que, por sus duras experiencias, parece que ha vivido tanto o más que ellos—, una chica húngara que les cuida en la residencia de ancianos en la que se conocen y a la que acuden por propia voluntad, acarreando consigo algo más que el peso de dos vidas gastadas por el tiempo.</p>
<p>Otto, Clea e Ilona inician una relación en la que no sólo les une la compañía y la complicidad, sino también el <strong>amor</strong> a la música. El suyo es un amor atemporal que se ejemplifica en el violonchelo que Otto e Ilona, que ha sido lutier, construyen juntos. La trama de la novela permite que los tres personajes recuerden, desde su presente, cómo han sido sus vidas. No puedo desvelar el final, porque a veces no todo es lo que parece y en esta novela hay medias verdades, mentiras, mentiras a medias, y todo se va fraguando como un rompecabezas en el que las piezas acaban por encajar.</p>
<p><img class="aligncenter size-full wp-image-969" title="El alma del mundo" src="http://www.inteligenciaemocionalysocial.com/wp-content/uploads/2011/05/alma_mundo.jpg" alt="" width="648" height="674" /></p>
<p style="text-align: center;"><span style="color: #999999; font-size: xx-small;"><em>Portada de </em><a title="ficha bibliográfica" href="http://www.planetadelibros.com/-libro-49093.html" target="_blank">El alma del mundo</a><em>, novela de Alejandro Palomas que ha quedado finalista del <a title="más información del premio" href="http://www.epdlp.com/premios.php?premio=Primavera" target="_blank">Premio Primavera de Novela 2011</a>.</em></span></p>
<p>Durante estas últimas semanas, la pregunta que más me han hecho los periodistas es por qué los protagonistas son ancianos. “¿Y por qué no?”, me pregunto yo. ¿Acaso no son personajes tan válidos como los niños, los jóvenes o los adultos? ¿Qué mejor manera de retratar la complejidad y la profundidad de la naturaleza humana que a través de las voces de la gente mayor? ¿Por qué la sociedad premia la juventud hasta límites insospechados y no es capaz de asimilar que la madurez es una etapa realmente estupenda de la vida? A veces nos olvidamos de que nosotros, hoy en día jóvenes, también llegaremos a esa edad.</p>
<p>He de confesar que casi he escrito <em>El alma del mundo</em> como una <strong>invocación</strong>. Pensé, desde mis cuarenta y pocos años, en qué sería lo mejor que me podía pasar cuando fuera mayor. Y creo que debe de ser precioso enamorarse a los noventa, cuando ya no tienes nada que perder y decides disfrutar a tope el tiempo que te queda de vida. Y así surgió esta historia de amor de dos ancianos que deciden reinventarse y probar, apostar por una aventura que no han podido vivir hasta ese momento. Porque el amor y la edad no tienen nada que ver: unos lo encuentran a los quince años y otros a los noventa. La aventura del amor es, en efecto, idéntica. Es universal. Y no debe ser castigada, negada ni vista con los ojos del prejuicio. No podemos permitirlo. No debemos.</p>
<p>Espero y deseo haber puesto mi pequeño grano de arena con <em>El alma del mundo</em> para que esos seres tantas veces olvidados no lo sean tanto y, sobre todo, espero que vosotros —los que me leéis aquí, ahora, en este post— os emocionéis una mínima parte de lo que me he emocionado yo escribiéndola. Desde aquí me gustaría que compartierais conmigo, en este foro, vuestras impresiones y sensaciones cuando hayáis terminado de leer la novela. Me encantará escucharos y sentiros cerca, quizá recordando juntos las sabias palabras de Otto: “No hay mejor música que la de un corazón afinado. Solo entonces suena el alma del mundo”.</p>
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		<title>El amor maduro</title>
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		<pubDate>Mon, 15 Feb 2010 17:42:49 +0000</pubDate>
		<dc:creator>FELIX LOPEZ SANCHEZ</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
		<category><![CDATA[amor]]></category>
		<category><![CDATA[madurez]]></category>
		<category><![CDATA[sexualidad]]></category>
		<category><![CDATA[vejez]]></category>

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		<description><![CDATA[Somos seres sexuados y lo somos durante toda la vida. No tenemos sexualidad, somos sexuados en nuestra fisiología, en nuestro mundo emocional y afectivo y en nuestra mente. En la vejez hay cambios en nuestra sexualidad, pero seguimos siendo seres sexuados; no menos que en la adolescencia y juventud. Desde el punto de vista fisiológico, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Somos seres sexuados y lo somos durante toda la vida. No tenemos sexualidad, somos sexuados en nuestra fisiología, en nuestro mundo emocional y afectivo y en nuestra mente. En la vejez hay cambios en nuestra sexualidad, pero seguimos siendo seres sexuados; no menos que en la adolescencia y juventud.</p>
<p>Desde el punto de vista fisiológico, los cambios que más afectan a la sexualidad en la vejez es la reducción de hormonas sexuales, en ambos sexos, la mayor lentitud de la excitación sexual, también en ambos sexos, la disminución de la lubricación de la vagina, en la mujer, y las posibles dificultades en la erección en el hombre. Ocurren otros muchos cambios, pero éstos son los que más pueden afectar las relaciones coitales. Estos cambios sin embargo se dan de forma muy diferente en las personas –las que mejor actividad sexual han tenido a lo largo de la vida se conservan mejor– y no suelen impedir las relaciones en muchas personas mayores. Además, pueden resolverse normalmente con ayudas. Por eso un dato de todas las investigaciones es que aunque la actividad coital de las personas mayores suele disminuir en su frecuencia con la edad, muchas de ellas se mantienen activas en algún grado.</p>
<p><span id="more-212"></span></p>
<p>
<div align="center"><iframe width="648" scrolling="no" height="486" frameborder="0" align="middle" src="http://www.flickr.com/slideShow/index.gne?group_id=&#038;user_id=&#038;set_id=&#038;tags=mature,couple" /></iframe></div>
</p>
<p></p>
<div style="text-align: center;"><span style="color: #999999; font-size: xx-small;"><em>Imágenes de parejas en la vejez recogidas por la comunidad de Flickr.</em><br />
<small>Creado con <a title="flickrSLiDR" onclick="javascript:pageTracker._trackPageview('/outbound/article/flickrslidr.com');" href="http://flickrslidr.com" target="_blank">flickrSLiDR</a>.</small><br />
</span></div>
<p>Las personas mayores pueden disfrutar de la sexualidad, incluso de la coital, si lo desean. Pero la sexualidad, incluso desde el punto de vista fisiológico, es mucho más que el coito. El placer de la caricia, del abrazo, del beso, del contacto piel a piel se mantiene a lo largo de la vida y las personas mayores pueden disfrutarse sexualmente, con o sin coito. Hay dos hechos que favorecen que la sexualidad en la vejez se haga más tierna, táctil y sensual: la excitación requiere más tiempo, menos precipitación –es más un paseo largo, prolongado y complaciente que una carrera rápida y corta– y demanda más contacto corporal, porque la excitación depende más del contacto que en la juventud.</p>
<p>Desde el punto de vista emocional, todas las emociones, sentimientos y afectos pueden seguir activos en la vejez: los afectos sexuales (el deseo, la atracción y el enamoramiento) se pueden mantener, o aparecer de nuevo, en la vejez y pueden enlazarse cada vez más con los afectos sociales (el apego, la amistad, los cuidados y el amor), enriqueciendo la vida sexual y amorosa de las personas. Los amantes mayores, casados o no, pueden haber aprendido a quererse y a saber de la importancia de los afectos y construir por tanto relaciones muy enriquecidas por la experiencia.</p>
<p>Desde el punto de vista mental, las personas mayores han tenido la oportunidad de aprender a discriminar lo que es verdaderamente importante en la vida, saber querer y ser querido, cuidar y ser cuidado, amar y ser amado. De hecho, sabemos que los hombres suelen ser más tiernos, adoptar unos roles de género más flexibles y entenderse mejor de lo que tal vez habían hecho anteriormente con las mujeres.</p>
<p>Es decir que, si los seres humanos aprovechamos la vida para aprender, es muy posible que en la vejez seamos más sabios, más sensibles y más capaces de amar. Estas capacidades pueden enriquecer la vida afectivas y sexual de las personas.</p>
<p>Para todo ello, es fundamental también que las personas mayores acepten los cambios propios de la vejez, que sepan disfrutar del paseo en lugar de correr, que vivan la sensualidad y las caricias sexuales y afectivas sin exigencias, que no compitan contra sí mismo queriendo ser jóvenes, que aprovechen su sabiduría y se disfruten. No pueden dejarse presionar por los medios de comunicación y los laboratorios empeñados en que tomen medicamentos para seguir teniendo una sexualidad joven, en el mal sentido (competitiva, con coitos muy frecuentes, etc.). La actividad sexual es saludable y muy placentera, pero no es obligatoria en ninguna edad, y menos en la vejez. Es una <strong>dimensión humana</strong> que podemos vivir de maneras muy diferentes. No nos dejemos engañar ni por los que dicen que es mala, peligrosa e inadecuada para personas mayores; pero tampoco por quienes dicen que es obligatoria, centrándose normalmente en la supuesta obligación de coitar. Disfrutar de la sexualidad y los afectos, sintiéndose jubilado de toda exigencia sexual, buscando ayudas si se tiene alguna dificultad que se desea superar, pero sabiéndose dueño de su vida sexual y amorosa, libre de hacer o dejar de hacer eso o aquello. No metiendo ningún evaluador o examinador en la cama que nos presione, no sintiendo ansiedad porque tomamos como modelo formas de relación juveniles, dejándonos llevar y traer por nuestros deseos y afectos más sinceros, en brazos de quien nos quiere y queremos. El sexo y el amor que queramos y podamos, sin exigencias, esa es la clave.</p>
<p>Acabo con esta poesía, escrita por un Alberti, muy viejecito ya, que he incluido, con otras muchas poesías de los mejores poetas que han escrito en español, en mi libro <em><a href="http://www.casadellibro.com/homeAfiliado?ca=2101&amp;isbn=9788497429375" target="_blank">Amores y desamores</a></em> (Madrid: Biblioteca Nueva):</p>
<p style="padding-left: 60px;"><em>“Y luego amor, y luego ver que la vida avanza,<br />
plena de abiertos años y plena de colores,<br />
sin final, no cerrada al sol por ningún muro.</em></p>
<p style="padding-left: 60px;"><em>Tú sabes bien que en mi no muere la esperanza,<br />
que los años en mí nos son hojas, son flores,<br />
que nunca soy pasado, sino siempre futuro”</em></p>
<p style="text-align: right;">Félix López Sánchez<em><br />
</em></p>
<p><strong>Actualización:</strong><br />
<a title="ver comentario" href="http://www.inteligenciaemocionalysocial.com/212/uncategorized/el-amor-maduro#comment-364">Josemi</a> nos ha hecho una interesante sugerencia cinematográfica que nos gustaría compartir con este excelente, tierno y divertido <em>trailer</em> del film.</p>
<p style="text-align: center;"><p><a href="http://www.inteligenciaemocionalysocial.com/212/uncategorized/el-amor-maduro"><em>Pinche aquí para ver el vídeo</em></a></p></p>
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