Palabras como ecosofía, biosfera, mundialización, globalización, “global y local”, suenan cada vez más en nuestro vocabulario, en esta primera década del siglo XXI. Todas estas palabras nos recuerdan que somos interdependientes y que nuestro destino como especie y como individuos está estrictamente ligado a un planeta único y a los comportamientos de los demás.
En el programa “Afectos en la noche“, de Radio Nacional, Elsa Punset habló de la superación de obstáculos y la consecución de metas, invitó a la audiencia a poner en práctica las 5 técnicas de Wiseman y puso como ejemplo las vidas de Charlotte Brontë y Franklin Roosevelt.
La intervención de Elsa comienza en el minuto 11.
Asegura el psiquiatra Boris Cyrulnik que las personas necesitan encajar los eventos de su vida en un contexto, en una historia, para lograr reconciliarse con ellos e integrarlos en sus vidas. A veces, esto resulta difícil. Yo, por ejemplo, solía ver asomar cada año el día de nochevieja sin entusiasmo alguno (que te obliguen a divertirte al son de las campanadas de la tele engullendo uvas hasta atragantarte no se parece en nada a mi idea de “divertido”). Hasta que empecé un juego que se ha convertido en un pequeño rito que aplico cada 31 de diciembre. Es éste: en un papel, apunto aquellas cosas que no me gustaron del año a punto de desaparecer. En otro, apunto las metas o sueños que quisiera cumplir durante el año entrante. Hecho esto, tiro o quemo la lista de lo que no quisiera que se repita durante el año nuevo; y la segunda lista, la de las metas por cumplir, la guardo y de vez en cuando la releo a lo largo del año para refrescar mi memoria. Es decir, que cada año nuevo busco un sentido a lo acaecido en los meses pasados, ordeno mis prioridades presentes y plasmo de forma concreta aquellas cosas que podrían motivarme y guiarme durante los próximos meses.


