Autor: ALEJANDRO PALOMAS 8 Febrero 2010

Mi intervención nace de una entrevista que leí hace unos días en la sección de “La contra” del periódico La Vanguardia (la entrevista está disponible para suscriptores del diario en este link y, apartir del 27/02/10, su lectura será libre para todos los internautas). El entrevistado era John Eaton, creador del método Reverse Therapy para el tratamiento de enfermedades autoinmunes, entre ellas el Síndrome de Fatiga Crónica (SFC) y la Fibromialgia, y el hecho de que no pueda dejar de escribir sobre lo que leí se anuncia ya en el titular de la entrevista, que reza así: “Tras todo síntoma subyace una emoción ignorada” y se debe también a la particularidad de que el texto se centre en una enfermedad que conozco de primera mano (el Síndrome de Fatiga Crónica).

Sí, soy una de las miles de personas que engrosan –o han engrosado– el 0,5% de la población general que lo padece (para más información sobre el SFC y la fibromialgia recomiendo consultar este site).

(Imagen: Bruno Ferreira, del blog Brunoferías).

Hay dos cosas que me llaman la atención de la entrevista y que creo que deberíamos recuperar aquí, en este espacio de voces dedicado a los que navegamos atentos a las señales, a los mensajes y a las herramientas que nos regala el acercamiento a la emoción. Como yo, son muchos los que experimentan una cronificación del dolor físico en la edad adulta (enfermedades que aparecen sin explicación aparente y que se instalan en nuestra vida, reclamando atención a través del dolor) y la medicina (esto es, la medicina convencional) no siempre se atreve a dar respuestas a lo que no puede comprobar científicamente. Las enfermedades autoinmunes son eso: enfermedades en las que el sistema inmunitario decide “hacerse daño”, muchas veces sin razón científicamente demostrable. Si no hay razón, no hay cura, y si no hay cura, hay “cronificación”. En otras palabras, se nos condena a sufrir dolor porque no hay un motivo aparente que lo cree. O, lo que es lo mismo, se nos condena a vivir en el dolor físico porque la medicina sigue –en muchos casos– sin dar crédito al poder que tiene la emoción en la alteración de la realidad física del organismo.

John Eaton no solamente habla del valor de la inteligencia emocional en la curación, sino que menciona algo que sin duda provoca aun mayor desconfianza en los estamentos médicos y que, curiosamente, en mi caso en particular, trajo consigo la práctica sanación de mi enfermedad: la intuición y la revisión emocional.

En 1999 la enfermedad cayó sobre mí como un obús y tuve que parar de golpe porque mi cuerpo se negó a seguir adelante. En ese momento creí morir. De pronto me vi obligado a enfrentarme a una serie de retos que desde niño había aprendido a sortear porque me había criado en su negación: la dependencia, el valor de pedir ayuda, la capacidad de recibir la generosidad ajena y decenas de otras que aprendí a ver y a valorar durante la primera fase de convivencia obligada con el síndrome. Durante años, me enfrenté a la enfermedad como quien se enfrenta a una injusticia y perdí porque luchaba sin ver, sin escuchar, sin leer. Porque luchaba con la cabeza, intentando entender con el intelecto, jugando a ser mi propio médico y buscando al culpable de todos mis síntomas, de mi “mala suerte”. Buscaba a un culpable, sí, confundiendo culpabilidad con responsabilidad (La culpabilidad pide castigo –es decir, provoca la involución-, la responsabilidad pide toma de conciencia –es decir, provoca la evolución-), limitado por el dolor.

Todo cambió un día de junio durante uno de mis ingresos en una clínica de Barcelona. Y todo gracias a una asistente de enfermería que supo escuchar lo que yo apenas sabía decir. Antes de marcharse de la habitación con la bandeja de la cena, puso su mano en la mía y me preguntó. “¿Necesitas algo?” Yo estaba ya tan cansado y tan abatido que intenté bromear con ella y respondí: “Un poco de luz”. Ella sonrió y me apretó la mano. Luego dijo: “Te duele el cuerpo porque quieres ver la luz con los ojos, pero la luz que tú buscas solo se ve cuando los cierras”. No supe qué decir. Ella fue hacia la puerta y, antes de salir, añadió: “El dolor es la voz del cuerpo. Escúchala en vez de maldecirla porque seguro que intenta decirte algo. Cuanto más te empeñes en no oírla, más gritará. Cuando te atrevas a oír lo que tiene que decirte, llegará el silencio. Y, con el silencio, también esa luz que pides.”

Hubo algo en las palabras de esa mujer que me llegó al fondo de la intuición. Decidí no olvidarlas y desde ese momento empecé a vivir todos los brotes de Síndrome de Fatiga Crónica como si fueran pequeños plazos en los que dedicarme en exclusiva a oírme, a observarme, pero no con el intelecto, sino con la emoción. Costó. Mucho. Y dolió más aun. Costó entender que vivía desde el miedo. Costó enfrentarme a la pobre imagen que atesoraba de mí. Costó aceptar años y años de maltrato autoinfligido. Costó admitir el error. La imperfección.

A medida que fue haciéndose el silencio, llegó la luz y la enfermedad fue perdiendo voz. Los brotes se distanciaron y menguó su intensidad. Mi cuerpo dejó de gritar. La emoción tendió un puente desde el físico hacia el intelecto y la intuición empezó a hacerse valer, guiándome hacia allí donde hay responsabilidad y no culpabilidad, toma de conciencia y no castigo. Hacia donde hay una luz que no se ve con los ojos.

Esa es la luz que no descansa, el breve parpadeo de un faro que a mí me iluminó desde los ojos de una desconocida en la habitación de una clínica una noche de junio y que llegó para sanar. Esa luz existe y está en cada uno de nosotros. Esperando. Atenta. Paciente.


31 Respuestas to “Un faro que no descansa”

  1. xiabre:

    suerte tiene usted, llevo más de 10 años riéndome del dolor, haciendo bromas y he aprendido a convivir con el…pero no me ha abandonado… mi fibromiálgia me tumba de vez en cuando pero siempre me digo: si mi padre no pudo conmigo ¿va a poder esto? y no puede…pero decir que “el dolor desaparece” es una mentira, el dolor es mi compañero y no es por gusto, ni por victimismo , es porque aunque yo quiera ignorarlo, de modo inconsciente en ocasiones se me escapa un ¡ay! la mente podrá curar muchas cosas, pero cuando existe una afectación reumática, puede ser un buen placebo para algunos….

  2. Antonio Joaquin:

    Soy Fisioterapeuta y algo estaba intuyendo los pacientes que padecen sfc ,fibromialgia mejoran muchas veces solo con un poco de autoreflejo o sea mirarse en si mismo y ver lo que eran y lo que son
    Es increible nadie me cree pero veo que no soy el unico
    Un abrazo

  3. ex sfc:

    Yo también soy una de las miles de personas que engrosan –o han engrosado– el 0,5% de la población general que padece síndrome de fatiga crónica. Mi cuerpo también se negó a seguir hacia adelante -con 27 años- y cuando aprendí a vivir con la enfermedad sin sentirme una enferma, cuando aprendí a escuchar mi cuerpo y a dejar de negar lo que realmente estaba sucediendo en él, de repente los brotes se espaciaron hasta hoy día, que puedo hacer prácticamente vida normal. También ví la luz e intento no perderla de vista día a día.

  4. Isa:

    Cómo cerrar los ojos para oírse? lo he intentado, sin embargo cuesta mas, y solo hace que se oiga mas fuerte el grito del cuerpo. Enhorabuena por su logro.

  5. Kayele:

    No comprendo exactamente a qué se refiere con escuchar al cuerpo y ver la luz. Suena un poco… fantasioso; poco científico.

    Me alegraría que pudieran redundar un poco en el asunto porque no me queda nada claro. Esto desde el punto de vista de una persona que no padece enfermedad alguna.

  6. Geronimo:

    Suele sucederme que en realidad siento como que mi mente conforma un ser aparte de mi mismo que cuando siento miedo u aflicciones sobre situaciones, que he generado yo irremediablemente (de las cuales casi siempre me arrepiento), entonces este ser que vive en mi trata de explicarme porque todo esta bien y no mal, negando todos los hechos, obviamente estoy hablando de métodos de autodefensa psicológica, pero de cierto modo siempre soy yo mismo es que trata de explicar porque eso que pienso que esta mal (que a pesar de saberlo lo hice de igual forma) en realidad no esta tan mal y otrso pueden no considerarlo malo, sin embargo vivo la vida negando estos hechos, es como un sofware que no se puede desinstalar. Dominar los miedos, son a mi criterio el secreto de todas las enfermedades, no importa de que tipo sean. Un abrazo grande desde Argentina

  7. Irene:

    Es alentador saber que hay profesionales de la sanidad que se preocupan por sus pacientes no sólo en el plano profesional si no también en lo humano. El poder de la palabra para sanar, unas simples palabras que curan más que cualquier medicamento, simplemente increíble.

  8. sole moráis:

    Yo tambien engroso o formo parte de los que “tienen” fibromialgia…o sindrome de fatiga cronica… mi historia, como la de casi todos, apareció sin llamar… ingresando en urgencias con todo el cuerpo paralizado, estos episodios se repitieron en varias jornadas… hasta qe tuve que dejar el trabajo que entonces desempeñaba…
    ahora los brotes son más espaciados… ya no son agresivos…
    y haciendo un exámen de mi misma… sé positivamente qe es una alarma qe el cuerpo dá despues de pasar muchas historias… separaciones… trabajos al limite… exijirse demasiado… perdidas importantes… y falta de cariño a uno mismo..
    ahora me busco cada día… intentando que no me acechen… con las barreras de la mente..

  9. karmen:

    Yo creo que esa luz existe en cada uno de nosotros, pero esa luz no se manifiesta tan fácilmente, primero hace falta querer ver la luz e intimar con nosotros mismos para descubrirla, la mayoria de las veces resulta doloroso porque hay que liberarse de muchas cadenas, prejuicios, culpas etc y vencer miedos internos, para mi es como desmantelar o limpiar lo vivido para volver a empezar renovados.

  10. carmen:

    la esclerosis múltiple es quien me enseñó a escuchar el cuerpo y a aprender a pedir ayuda. muy bien por el faro que no descansa.

  11. anna:

    Totalmente de acuerdo.
    Enfermé de SFC en diciembre de 2001, y después de pasar durante años y años por todos los especialistas de SFC de la medicina convencional, lo que me ha curado ha sido la terapia psicológica. No somos conscientes del peso que llevamos a nuestras espaldas hasta que logramos ir descargándonos de él. Cuesta, cuesta mucho, y sufres mucho en el proceso, pero al final vale la pena.

  12. MONCHERI:

    ME GUSTARIA APUNTAR QUE LA FATIGA CRONICA AUNQUE ESTE ASOCIADA A LA FIBROMIALGIA, HAY ESTUDIOS QUE INDICAN QUE SE PUEDE ADQUIRIR POR UN VIRUS QUE AFECTA AL SISTEMA INMUNOLOGICO Y DE HECHO HAY ANALITICAS EN LA QUE TE LO DETECTAN, SOLO QUE NO LAS CUBRE LA SEGURIDAD SOCIAL. POR OTRA PARTE SI ESTOY DE ACUERDO QUE EL FACTOR EMOCIONAL JUEGA UN PAPEL MUY IMPORTANTE PERO NO EN ESTA ENFERMEDAD, SINO EN TODAS.

  13. raquel:

    Gracias por darme esperanzas. No he podido dejar de llorar desde que he empezado a leer el texto. Espero que tengas razón y espero tener el valor de hacer lo que tú has hecho. Un abrazo.

  14. alícia:

    Tengo la suerte de no sufrir el SFC. Pero cuando leo “El dolor es la voz del cuerpo. Escúchala en vez de maldecirla porque seguro que intenta decirte algo. Cuanto más te empeñes en no oírla, más gritará. ” me doy cuenta que esto es aplicable a muchos problemas que sufrimos a diario: ansiedad, insomnio, etc.
    Es un gusto leerte. Un abrazo.

  15. Myrtus:

    Realmente el dolor que se siente a diario con el SFM es el mismo que se tiene después de una situación muy estresante, donde se ha segregado mucha adrenalina, por lo tanto es cierto que el estrés psicológico puede confundirse con el SFM, y si estás enferma de Fibromialgia puedes paliar mucho dolor al bajar tus niveles de ansiedad …. pero de ahí a que se te vayan todos los dolores y todo el cansancio …

    Ni todas las enfermas tenemos la misma sintomatología ni el mismo grado de afectación, y ni tan siquiera el mismo nivel de estrés.

    Bien cierto es que con una buena inteligencia emocional solucionamos los problemas más efectivamente que gente que la tiene baja pero un alto coeficiente intelectual.

    Por cierto, todo el mundo quiere vender su terapia (natural, farmacológica, psicológica…) como la que nos cura … y creo que aún no ha llegado ese día, porque no tenemos ningún trastorno psicológico que haga evolucionar esta enfermedad, más bien al contrario, el dolor y el cansancio crónico evolucionan en una depresión.

    Salut, Myrtus

  16. Gracy:

    Ángeles. Existen, si los puedes escuchar, ver, intuir, darles cabida. Y aunque soy agnóstica, como “Kayele”, a quien le suena fantasioso el tema de la “luz”, “poco científico”, también he trabajado algunos años como auxiliar de enfermería en una planta oncológica y sé que hay más cosas que una analítica, una biopsia y una explicación “científica”. No voy a terminar aquí con un debate que existe desde el principio de los tiempos. Pero no puedo dejar de preguntarme por qué a una sociedad planetaria (especialmente la occidental), que acepta, en general, la existencia de algún Dios con toda la parafernalia que eso implica, le es tan difícil aceptar que la mente, la energía y el cuerpo están interconectados a niveles insospechados y eso puede provocarlo todo y con el poder de la enfermedad viene el poder de la sanación. Ahora vuelvo a los ángeles, y a ti Alejandro, y a todos los que en algún momento clave pudimos escucharlos. Lo que sí es cierto, es que esa mujer que dijo cosas tan sabias, podría haberlas dicho cientos de veces a miles de oídos diferentes sin haber sido escuchadas. Hay que permitirse escuchar, hay que permitirse ver. Porque la luz está allí.

  17. Maria Leal:

    Cuando me dijeron que tenia Esclerosis Multiple, agradeci un nombre para mi dolencia, apartir de hay me preguntaba como, donde… el por que en el fondo de mi ser me latia con fuerza, analice mi vida como la habia llevado me habia escuchado? por no parar,no darme el descanso necesario.
    Hace tiempo me di cuenta, mi mire al espejo y empece a reconocerme, aceptarme, respetarme a importarme… cada día me descubro con ojos nuevos, se que cada día brillo un poco mas.

  18. Unificacion:

    Habrá quien no entienda la experiencia relatada, por que para entenderla hay que perder el miedo al descontrol, al caos, al orden natural. Dejar de pretender y empezar a ’surfear’ la ola que nos toca lidiar, y tratar de mantenerse en la cresta. El protagonista de la historia al parecer supo lidiar su ola, transpersonalizando su dolor.

    El que ha invertido años de esfuerzo en una creencia, tal como que gastar en lo mas caro es comprar lo mejor, necesita de la corroboracion publica para no sentirse tonto, el orgulloso acabará ofendiendose por cada uno que no le dore la pildora… y es que creerse que el dolor es un compañero de la vida… es como intentar convencer que comprar lo mas caro y costoso es la mejor opcion.

    La verdadera lucha está en precisamente dejar de luchar para comenzar a nutrirse de responsabilidad coherente, equilibrada y compensada por TODA la naturaleza cerebral.

  19. Cris:

    Parece que un angel habló a través de aquella persona, qué bonito. Está claro que en nuestra sabiduría interior está el secreto para sanarnos y, generalmente, necesitamos que nos digan o nos recuerden que podemos conseguirlo. Pero el poder esta ahí, sólo tenemos que conectarnos con él. Y que difícil es pararnos y ponernos a meditar. Así que nuestro cuerpo nos avisa con el dolor. Procuro escuchar, pero a veces no hago caso… voy a cuidar más esa faceta.

  20. Marta:

    He visto a varias personas mejorar de la fibromialgia a través de la sofrología. Por si puede ayudaros en algo os dejo este enlace con más información http://www.sofromed.com

  21. VIRGINIA:

    Yo también padezco de Fibromialgia ….. ó padecia hace 2 años que sigo una Terapia cón Terapeútas del grupo Gestal , y puedo decir , que por fin he aprendido a escuchar mi cuerpo y valorarme , tengo dolores , pero yá no son crisis que me dejan en la cama , y eso para mí que llevaba 20 años padeciendo ya és un logro muy importante . Hemos de aprender a escuchar los sentimientos y dejarnos llevar por ellos . Ánimos yo tambien creo que la Fibromiálgia se cura , solo és cuestion de querer y creer ¡¡¡ Ah ya no tomo ninguna medicación ¡¡¡¡ yó tomaba un montón de pastillas diarias , pero el dolor seguia igual , ahora tengo menos dolor y al menos no enveneno mi cuerpo cón fármacos que solo nos daban para investigar , ya que según los médicos , no hay medicación para la Fibromiálgia ……. ¡¡¡¡ Entonces porque nos la dan ¡¡¡¡.No perdais las esperanzas y mirar terápias alternativas , poqué funcionan .

  22. agustin fernandez del castillo suardiaz:

    Las frases cuando no se terminan pueden producir estragos.

    Cuando yo medico o profesional de la salud no termino la frase de que la etiología de la depresión o el insomnio o la fibromialgía es desconocida, me estoy poniendo una venda y estoy dando una coartada a loss compañeros de profesión para no vivir en lo evidente que es que tenemos el cuerpo abrasado por dentro de estres e imaginación no actualizada.

    Cuando no termino las frases y no sugierolo evidente, no me “MOJO” y estoy dando cobertura a toda esa industria farmaceútica que como ha ocurrido con la vacuna de la ultima gripe se frota las manos por inocularnos una gripe peor, que es la ansiedad por encontrar una falsa pastilla cuyos efectos secundarios los médicos que no terminan las frases no conocen.

    Fui a ver a mi hermana ayer que está destrozada por la fibromialgia y me dijo de sopetón que su fibromiálgia era la consecuencia de la angustia, el estrés de su vida y los años que ha necesitado sola para sacar a sus dos hijos adelante.

    Después de la visita, la di dos besos y me fui pensando que mi hermana es responsable de su vida, sufre las consecuencias de sus actos y lo que es más importante, exige a los profesionales de la salud cuando se va a tratar con ellos a que terminen las frases.

    Desgraciadamente su coherencia y su no victimismo , no la solucionan las consecuencias de sus estragos, pero tengo la sensación de que en su vida se terminan las frases.

  23. Gabipan:

    No hay nada sobrenatural, nuestra mente es capaz de eso y mucho mas,
    son nuestros propios miedos lo que hace que nuestra mente no nos ayude mas, el insconciente no distingue si aquello que quieres es lo mejor o peor, solo distingue si quieres aquello o evitarlo,si perdieramos el miedo a cualquier cosa que pueda pasar por nuestro interior nuestra conciencia podra tener el poder de elegir.y nadie eligiria de forma consciente aquello que le perjudica,y dejara libre a nuestra mente para ayudarnos en lo que nuestra conciencia no puede llegar.

  24. Ana Arnau Cantavella:

    Qué gran alegría y descanso he sentido al leer la opinión de Alejandro Palomas. Alegría al darme cuenta de que mi particular teoría sobre el origen de la fibromialgia coincide con la de otras personas (alguna de ellas de “reconocido prestigio científico”) y descanso al poder hablar abiertamente de ella sin miedo a que me tomen por una visionaria o incluso por alguien que padece algún tipo de trastorno mental.

    A principios de julio de 2006, al realizar un movimiento de los denominados “malos” para los que sufren algun tipo de lesión más o menos grave en la columna vertebral, me quedé prácticamente paralizada. Después de guardar reposo casi total durante 18 días sin experimentar ningún tipo de mejoría, me volvió a pasar lo mismo cuando intentaba cambiar de postura en la cama. Esa vez fue mucho peor. El dolor era tan fuerte que a duras penas podía respirar. En esta ocasión me sacaron en camilla desde casa y fui trasladada en ambulancia a un hospital. A partir de ahí, inicé una especie de preregrinación. Después de todas la pruebas practicadas la resonancia magnética sólo indicaba 2 protusiones discales leves en las 2 últimas vértebras.
    A medida que pasaba el tiempo intuía que había algo más. No tenía fuerzas ni para sujetar un libro. No podía permanecer sentada más de 5 minutos (exactos) porque sentía un dolor en el coxis muy fuerte. Tras varios meses en esa situación acudí a un quiropráctico. Recibí tratamiento durante 3 meses y al terminar estaba exactamente igual que al empezar. Yo insistía en que tenía algo. Aquello era completamente anormal. No sólo por los dolores y su intensidad durante algunas horas al día, sino por la falta absoluta de energía y vitalidad. No podía casi andar. Era como si cada pierna y el resto de mi cuerpo pesaran 150 kg. (pesaba 53 Kg). En abril de 2007 acudí a la consulta de un reumatólogo que a la vista de todos los informes, pruebas médicas y su exploración clínica me dijo que padecía FIBROMIALGIA. Sus palabras, aunque en un principio me aliviaron (por lo menos ya sabía lo que tenía) también me indignaron. ¿Cómo se puede decir de una “enfermedad” de la que a pesar de la cantidad de teorías que existen todavía nose conocen exactamente las causas que es crónica? Este médico, se limitó a recetarme unas cuantas píldoras, alguna de las cuales casi me mata porque eran derivados de opiáceos y me producían insuficiencia respiratoria. Eso sí, los dolores allí estaban. O sea, que todavía estaba peor.
    Dado que mis opciones para distraerme eran prácticamente nulas decidí emprender un viaje. Sí, un viaje al centro de mí misma. Siempre he tenido la convicción de que por mala que sea una situación siempre se puede sacar provecho de ella. Entonces fue cuando me dí cuenta de que eso que llaman fibromialgia, en mi caso particular era otra cosa. Le llamé “dolor del alma”. En ese peculiar viaje fui verdaderamente consciente de lo que me pasaba. Realmente venía ya desde hacía muchos años atrás. Mi vida se había reducido a vivir “en función de”. No tenía vida propia ni tiempo para pensar en mí misma. Mi verdadero carácter: espíritu revolucionario, incorformista, dinámico, emprendedor…había sido modificado por diversas circunstancias y experiencias traumáticas que habían empezado ya en la adolescencia. Realmente me había convertido en una persona desconocida para mí misma. Esa realidad vivida de manera inconsciente me hacía acumular mucho resentimiento hacia los demás cuando en realidad era yo la única responsable. Así pues, decidí que había llegado ya el momento de coger el toro por los cuernos, derribar aquellos muros que me tenían presa y empezar a recuperar mi propio yo, le gustara o no a los demás. El cambio que experimenté fue tan grande que hasta mi propio marido se quedó asombrado. Ya era capaz de decir lo que pensaba en voz alta y sin miedo al rechazo o a la opinión que se formarían los demás sobre mí. Me dí cuenta de que esperaba ser valorada y respetada por los demas cuando no lo era ni por mí misma.

    Transcurrido ese año me incorporé al trabajo (soy funcionaria) con mi “interior” ordenado y con las ideas claras de la vida que quería llevar a partir de ese momento. Había llegado el momento de volver a ser yo misma. Hoy puedo decir y espero que nadie se escandalice por ello que soy feliz. Prácticamente he encontrado la felicidad enmedio de la “desgracia”. El único tratamiento que sigo es acudir un día por semana a la consulta de una médico-acupuntora. Esto también ha sido de gran ayuda. Los dolores prácticamente han desaparecido. Eso sí, he buscado hasta encontrarlo haciendo preubas conmigo misma mi propio equilibrio y ya sé qué dinámica debo seguir para no pasarme o no llegar, ya que igualmente de perjudicial es una cosa como la otra.

    El ser yo misma y mostrarme a los demás tal como soy sin ningún miedo a ninguna consecuencia negativa y en caso de que las haya darles la importancia que tienen me proporciona tanta satisfacción personal que empaña el dolor físico que pueda tener en determinados momentos. Y si alguna vez tengo algún pequeño brote agudo, lo aguanto muchísimo mejor. Ya lo dijo Chesterton, lo que no te mata te hace más fuerte. Me gustaría que las personas que lean esto lo pusieran en práctica, pero para ello hace falta cierto aíslamiento (que en mi caso fue obligatorio) para poder concentrarse en uno mismo. Si yo lo he conseguido, los demás también. Por cierto, los que me vieron durante aquel primer año y me ven ahora no dan crédito. Ánimo y adelante.

  25. Candela:

    Alejandro,

    Ante todo, muchas felicidades por tu valor, ese que sale del corazón cuando te atreves a mirarte por dentro con todas sus consecuencias. Solo así se dan pequeños o grandes pasos, pero siempre hacia delante.

    Ese mismo día, pues me dedico a la investigación en estos temas, publiqué un post en mi blog, con la entrevista de Eaton. Pensé lo mismo: por fin, un científico habla de la con-ciencia, como la base de tantas cosas, por no decir… de todas.

    Te invito a pasear por La Sargantalia cuando te apetezca, y vuelvo a felicitarte, pues todos tenemos ese poder, sin embargo muy pocos lo creen, y como creer es crear, pocos lo solucionan por desgracia.

    Tu animas a muchas personas, tu cambias el mundo con un solo gesto, que ha sido sanarte a ti mismo, pues tu mismo “enfermaste” por algo que no habías solucionado.

    Un abrazo,

    Candela.

  26. zhara:

    Una vez estaba escuchando entusiasmada la entrevista de Miguel Bose por television, creo que iniciaba ese programa “El septimo de Caballeria”, y en television le preguntaban por ese proyecto, aunque duro pocas semanas en antena, el Presentador le decia de donde sacaba la fuerza de voluntad para afrontar exitos y fracasos, etc etc. el los toreaba con sabiduria y humor, me acordare siempre de una de las frases que dijo; ” Cuando iba a comenzar la emision de mi programa, un proyecto musical necesario dentro del panorama televisivo, me torzi el tobillo, el medico recomendo reposo absoluto y calmantes para los fuertes dolores, el contesto algo asi como, ” Si mi pie no me acompaña, me lo llevare arrastrando, pero el dolor no me va a a ganar la batalla”.
    o algo asi..

    y es una buena filosofia, la de “ignorar el dolor” y si este se hace impertinente, seguir ignorandolo con mas convencimiento, y realizar las actividades que te llenan y hacen feliz. Jamas decir “no iré porque tengo dolor de;…” si hay que ir se va, con el dolor a rastras, haber quien puede mas!!!!.
    Fuerza de voluntad y muy buena dosis de obtimismo a todos los que sufren de dolores fisicos. entre la quimica y la testarudez del que tiene ganas de vivir y disfrutar cada momento.. debe andar la solucion.
    saludos.

  27. Gema:

    Es estupendo leer algo asi, toma uno conciencia de que no está solo.
    Un ejercicio sencillo para lograr llegar a esa luz interior que nos ilumina sobre lo que en realidad nos ocurre: cada mañana mirarnos a los ojos, repirar profundamente y decirnos en voz alta Te Quiero. No es fácil, se rompen barreras emocionales, la tendencia a la autocritica despiadada se desplaza y nos permitimos oirnos con mas atencion.
    ¡A mi me ha servido!
    Saludos

  28. Antonia:

    Alejandro, me ha gustado mucho leer tu aportación.
    Yo no sufro SFC, pero he sufrido dolores de espalda muy intensos sin sufrir una patología que pueda justificarlos.
    Estoy profundamente convencida que el amor a uno mismo es la cura milagrosa para todos nuestros males como bien apunta Gema. A mi también me sirvió empezar a amarme, también me sirvió el dolor, porque fue a través de él que llegué al Amor hacia mi misma.
    Recomiendo un libro excelente del Dr. Gabor Mate “EL PRECIO DEL ESTRES, CUANDO EL CUERPO DICE NO”.
    Saludos

  29. emma:

    Alejandro, gracias por tu artículo, no he podido evitar emocionarme al leerlo. Y, precisamente, éste es tu gran logro. No lo he leído con la cabeza, por unos minutos, me he olvidado de la razón para sentir tus palabras. felicidades!

  30. Ela:

    hace muños años que sufro esta enfermedad(SFC) y las únicas palabras que mi mente asocia con ella son:dolor,impotencia,frustración,apatia,sufrimiento físico y emocional y sobre todo rabia.antes era una persona muy activa,deportista,trabajaba con discapacitados,ancianos,disminuidos psiquicos;llevaba una vida plena,ahora mi vida esta rota,no puedo hacer nada de lo que hacía antes,no puedo ni siquiera planear lo que voy a hacer mañana porque no sé como me encontraré,he mirado muchas veces dentro de mi…cada día me autoimpongo objetivos,algo que me ilusione,que me motive…pero mi cuerpo se niega a obedecer.si esta persona,cerrando los ojos vislumbro esa luz,que la hizo sentirse mejor,ojalá la pueda ver algún día y desprenderme aunque sea un poco de esta desesperación y este dolor.gracias

  31. Carmen:

    yo tambien soy una de las miles de personas que acusan el sindrome de fatiga cronica y de fibromialgia,cierto es que intento llevar una vida normal y continuar con mi vida de siempre, pero realmente hay dias que no puedo,por mucha ayuda que tenga.
    A mi se me ha complicado con una neuralgia postherpetica que me esta afectando a los nervios que van a la columna en concreto el dolor se esta extendiendo entre lac-5 y c-6,hay dias que mibrazo izquierdo no responde,se duerme ,se me caen las cosas,y eldolor es insoportable,llega un momento que esta tan localizado que mi fibromialgia se hace invisible, aun asi continuo hacia delante ,me levanto intento trabajar y atender mi casa y a mi pareja, unas veces lo consigo otras no y suerte que mi pareja me ayuda y siempre esta de buen humor,quitando fuego donde lo hay, pero aun asi hay dias insoportables, y ahora ya con 52 años y doce años de lucha creo que ya no puedo mas,la Seguridad Social se rie de mi despues de 22 años trabajando y cotizando como autonoma no quieren darme la baja y yo me desespero,pero como os he dicho al mal tiempo buena cara y cada dia pueda o no pueda me levanto y con mejor o peor cara intento salir adelante.

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