Nando tiene 9 años y lleva escasos meses en España. Al poco tiempo de cambiar de residencia, sus padres se han separado. Ahora vive con su madre y sus tres hermanos pequeños y va a un colegio público, donde desayuna a las 7:30 y está hasta que lo recoge un vecino de confianza a las 17:30. Nunca dio problemas, pero ahora su madre y sus maestros están muy alarmados por su conducta
Nando básicamente no se comunica, está en su mundo con una distracción preocupante. No logra concentrarse en las tareas escolares y sus notas han bajado muchísimo. Reacciona con irritabilidad ante las insistencias de los adultos para que se concentre y aprenda. Un psiquiatra infantil le ha recetado unas pastillas para que su cerebro funcione mejor y logre concentrarse y aprender en la escuela.
No deja de asombrarme el gran calado que ha tenido en nuestra sociedad la medicación de niños con problemas escolares. En España como en otros países se está produciendo un aumento dramático del número de niños y adolescentes sanos que están siendo diagnosticados con los llamados trastornos de aprendizaje o trastornos de conducta como el TDAH, principalmente.
Algunos psicofármacos que se prescriben facilitan la atención o la actividad a corto plazo y han reforzado la idea en muchas personas de que la causa del problema está en el cerebro del niño, que el problema radica en un mal funcionamiento cerebral y que la medicación lo cura.
Prestar atención, concentrarse, es básico para aprender y luego recordar. Pero nuestra capacidad para ello es limitada. De hecho, cuando prestamos atención a cierta información excluimos la posibilidad de prestársela a otra. En la medida que las personas aprendemos y procesamos la información automáticamente, liberamos atención para considerar otras cuestiones, lo que nos permite ser más eficientes y avanzar en conocimientos o en destrezas.

Captura del capítulo de Redes «La manera disruptiva de aprender» (imagen: Grupo Punset Producciones).
Gracias a la evolución de nuestro cerebro, atendemos inconscientemente, automáticamente, aquellos estímulos que tienen valor para nuestra supervivencia, lo que nos permite actuar de manera precisa con aquello que nos es relevante. Y por el mismo motivo, reducimos la atención sobre lo irrelevante o incluso amenazante para nuestra identidad.
Se podría decir que la atención cumple un papel muy importante a la hora de lograr equilibrios para nuestro bienestar y para el ahorro de energía de nuestro cerebro. Todo lo que afecta a nuestra seguridad ocupa la mayor parte del espacio cerebral del que disponemos para prestar atención. Un ejemplo es la dificultad de concentrarse en alguna tarea, o en una charla, cuando nos encontramos en una situación nueva o percibimos que nos están evaluando.
Para un niño de 9 años no hay nada más importante que contar con el amor incondicional de sus padres y percibir su orgullo cuando hace avances. Cualquier circunstancia que lo ponga en peligro es equivalente a perder el suelo sobre el que apoya sus pies, la base de seguridad de su vida. Es muy frecuente que el rendimiento escolar disminuya en estas edades si los niños están enfrentando un periodo de conflicto familiar, justo cuando la demanda de las tareas escolares se va complicando y es necesario realizar un gran esfuerzo de atención.
Si además, hay que adaptarse a muchos cambios, casa, colegio, compañeros, maestros y estilo de vida, el estado de activación no es más que una reacción adaptativa hasta lograr percibir un control o una estabilidad. La situación se puede complicar cuando todas las preocupaciones recaen sobre el niño, culpándolo de aumentar los disgustos en casa por «no cumplir con su obligación» o cuestionar su valía intelectual o su bondad.
Nando es solo un niño que necesita pasar más tiempo con su madre y con su padre, ser más abrazado y acariciado que nunca, hablar sobre lo que le está sucediendo, que le respondan a todas las preguntas que se agolpan en su cabeza, verbalizar sus miedos, su vergüenza y desilusión en la escuela y que le expresen comprensión sin negarle, una y otra vez, lo angustioso de su experiencia. También necesita que le permitan fallar, desconcentrarse y sacar malas notas, hasta que todo parezca normal y seguro de nuevo. Todo eso sin dudar de él, de sus intenciones y de su capacidad. Todo eso prestándole un poco de atención (porque todos parecen presos de un déficit y nadie parece darse cuenta).
La dificultad para prestar atención a asuntos complejos desde el punto de vista cognitivo, carentes de importancia o valor emocional, en una situación de inseguridad y cuestionamiento del propio valor, no es tener un déficit atencional ni ninguna patología cerebral. Asumir que nuestro rendimiento y capacidad de aprendizaje puede verse mermado durante las etapas de cambio, duelo o presión por los resultados, es asumir nuestra naturaleza emocional y es la base para comprometernos socialmente y organizar una vida saludable para niños y adultos.
¿A quién le importa la estructura gramatical de una frase o conocer los ríos de España, cuando tus padres ya no se quieren y a nadie parece importarle lo que tú sientes?
La prácitca del yoga es un medio excelente para ayudar a los niños a concentrarse en los estudios.
Actualización del 07/03/2012
Psiquiatras infantiles españoles señalan que en España no existe un problema de sobrediagnóstico de TDAH.




29 febrero 2012 a las 4:50 pm
[...] "CRITEO-300×250", 300, 250); 1 meneos Cuando es difícil centrar la atención http://www.inteligenciaemocionalysocial.com/1147/uncategorized/c… por Segredo hace 5 [...]
29 febrero 2012 a las 4:54 pm
¿Y qué pasa cuando en casa todo está en orden y no hay ningún gran cambio al que adaptarse? ¿Qué pasa cuando existe esa dificultad para concentrarse, cuando a un niño le cuesta más que a los demás realizar una tarea, cuando se distrae can mucha facilidad y, sin embargo, muestra signos evidentes de inteligencia? ¿Qué pasa entonces?
29 febrero 2012 a las 5:38 pm
Yo estoy en ese caso con mi hija, aparentemente mi hija no ha sufrido ninguna perdida, ni separación alguna, pero comenzó a cambiar y actualmente está diagnostica de deficit de atención y por supuesto medicada, se nota muchisimo cuando toma la medicación de cuando no y ella también lo nota, si esto parece que es un trastorno que se han inventado para dar respuestas que nadie tenía, entoncés qué, donde vamos los que llevamos tantos años medicando nuestros hijossssss.
29 febrero 2012 a las 6:35 pm
Este video puede ser un ayuda también para adultos, muy bonito.
29 febrero 2012 a las 6:57 pm
pero no todos los casos son como el de Nando que, obviamente al menos para mi, está atravesando una etapa de cambios profundos que hacen tambalearse su mundo seguro. Cuando no hay procesos de cambio evidente en el entorno familiar del niño, ni en su seguridad puede diagnosticarse el TDAH? GRACIAS
29 febrero 2012 a las 8:18 pm
No se si el caso es de la vida real…de ser así y si antes no se habían problemas de conducta, me preocupa la variable del “vecino de confianza”, en mi opinión habría que descartar un posible abuso, nunca esta de mas, en especial por las conductas que presenta el alumno.
Saludos
29 febrero 2012 a las 8:22 pm
Excelente artículo. Precisamente porque no hay otro niño como Nando ni como el de nadie es que se debe descartar una estandarización de expectativas atencionales y sobre todo, despojarnos de la distorsión perceptual que produce la mitología del TDAH. El dudar de la “pureza genética” de un hijo, por la superstición psiquiátrica que transpira tras la confiscación de la normalidad infantil, produce un abismo entre soluciones prácticas a problemas que por lo general son externos a los niños. El TDAH opera como un credo y no una ciencia. Quienes alegan que sus hijos padecen el presunto TDAH hablan por sus hijos pero no escuchamos la voz del niño. ¿Cómo se sentiría uno si fuera difamado, estando presente y sin posibilidad defenderse? La posibilidad de que algún día surja un instrumento de laboratorio que pueda confirmar objetivamente un positivo a TDAH es nulo, por ser el TDAH una ficción deliberadamente fabricada por un comité de psiquiatras de la American Psychiatric Association, que según investigaciones de la psicóloga, Lisa Crossgrove, más del 50% de los miembros del comité ir(responsable) presentaban conflictos de intereses por sus vínculos con la Industria Farmacéutica. Esto es un agravante pero aun cuando ni un solo psiquiatra se hallara en esa encrucijada moral, lo cierto es que no hubiese dejado de ser un fiasco, aprobado mediante sufragio consensual, un proceso político burdo, lejos del rigor mínimo de la ciencia. El cerebro de cada cual es tan particular como las huellas digitales y ello es un testimonio fisiológico de la individualidad ontológica, aspecto que peligra cuando se sucumbe al reduccionismo y la falsificación de la realidad detrás del diagnóstico para el TDAH. Un niño drogado y sus reacciones no es evidencia de TDAH igual que un adulto ebrio no es evidencia de una deficiencia de alcohol que sugiera una enfermedad.Si el niño no “atiende” nunca es un problema psiquiátrico a menos que se trate de una reacción iatrogénica, que en todo caso, sería altamente recomendable desintoxicar al niño, bajo los auspicios de una intervención médica no psiquiátrica. También sería saludable cuestionar la eficacia del sistema escolar que consiente un espacio hostil al desarrollo de los niños, además de responsabilizarnos antes de culpar al cerebro de un niño de defectuoso, cuando la evidencia seguramente arrojaría que su cerebro es superior al tuyo y al mío. Y pare ser mas cuidadosos aun, debemos subrayar que hasta ahora la sinonímica entre cerebro y mente es un mito. Afirmar que la mente no es un órgano es plausible y conlleva un restablecimiento del alma humana en el debate de las ciencias y la concepción de nuestra naturaleza. Una razón adicional para rechazar la alternativa de intoxicar cuerpos y conciencias que apenas arriban al planeta.
29 febrero 2012 a las 9:25 pm
Y el hecho de que pase de 7.30 a 17.30 en el cole,no os llama la atencion?Y a las 17.30 tampoco lo recoge ni su madre ni su padre? No sera que se siente abandonado? Digo yo . . .
29 febrero 2012 a las 10:01 pm
Estoy de acuerdo con el comentario de que no todos los casos son como el de Nando. Hay niños que tienen toda su vida ordenada., cariño por parte de sus padres y de toda su familia y aún así presentan dificultades para concentrarse y seguir el ritmo normal de sus clases. Y además, suelen ser niños a los que sus compañeros dan de lado y no aceptan en las actividades diarias del recreo, etc…
La medicación ayuda mucho a estos niños. O por lo menos en mi caso.
29 febrero 2012 a las 10:25 pm
Nos están engañando con la medicación neurólogos, psiquiatras y psicólogos?
29 febrero 2012 a las 10:26 pm
Hola,
Yo fui diagnosticada deTDHA cuando era pequeña y despues de aguantar hasta los 18 años perdiendo el tiempo de colegio en colegio, mientras me expulsaban dia si y dia tambien, ahora me doy cuenta que el problema no lo tenia yo. Ahora cuando algo me gusta aprendo a una velocidad que nadie se lo cree. Consigo cosas que nadie se lo podria creer hace 15 años. Creo que las personas con esta singularidad, somos personas especiales, que entendemos el aprendizaje y la vida de otra manera que no es ni mejor ni peor, solo es diferente. Muchos de nosotros hemos consegido cosas increibeles, mas que la gente que acepta todo yvive las cosas tal y como todo el mundo espera. Ahora le agradezco a mi madre que no memedicase y os recomiendo que le dediqueis a vuestros hijos eltiempo que ellos necesitan dejandoles crear y dedicir el rumbo de las cosas, seguro que os sorprendereis. Otra educacion es posible y me parece que vale la pena intentarlo con estos niños tan maravillosos.
29 febrero 2012 a las 10:38 pm
es evidente que este niño no tiene ningun tipo de deficit de atención. no confundamos, está atravesando una seria de cambios en su entorno, que es lo que le provoca el que no PRESTE ATENCION., pero esto no tiene nada que ver con un transtorno por deficit de atencion con o sin hiperactividad… lo que hay es que acudir a profesionales competentes y realizar buenos diagnosticos…por que el TDAH si Existe.
29 febrero 2012 a las 11:00 pm
A veces, a quien habría que medicar es al sistema educativo en sí: exceso de horas, de contenidos, de exigencia, etc. No hay tiempo de centrarnos en el alumno, de escucharle. Le exigimos 6 horas continuadas de quietud, atención, aprendizaje, retención, trabajo y buen comportamiento. Tampoco estaría mal “medicar” (metafóricamente, claro) a algunos profesores. Estoy en contra de criminalizar al alumno y cargar siempre las tintas sobre él, su familia, sus circunstancias.
Hay un sobrediagnóstico de TDAH. Cualquier lo diagnostica y eso sólo lo pueden hacer psiquiatra más psicólogo clínico e inclusos estos, lo están diagnosticando basándose muchas veces en los datos de la entrevista con padres o en un somero informe de la conducta, firmado por un orientador, que muchas veces ni siquiera es psicólogo, pedagogo, psicopedagogo o similar. Esto es un escándalo.
Dicho lo anterior, debo decir que cuando un niño o adolescente padece REALMENTE el trastorno, responde muy bien a la medicación y esta supone una gran ayuda, que debe complementarse, claro están, con terapia psicológica y atención específica en el colegio (esto último es una quimera, seamos sinceros).
29 febrero 2012 a las 11:17 pm
El último recurso de las personas debe de ser casi siempre la medicación. Muchos problemas de transtornos cerebrales son derivados de golpes en la cabeza, sobre todo en niños. Estos transtornos una vez identificados deben tratarse siguiendo unas pautas de conducta, esto es, intentar sin ayuda de medicación y siendo concientes del problema, unas conductas que corrigan al individuo, las cuales han de ser progresivas y cada vez más duraderas. Y lo máss importante de todo es rodear al paciente de optimismo, seguridad , cariño y tranquilidad, sin ocultar la realidad aceptando esta tal y como es. La mentalización previa a la hora de afrontar una conducta negativa o un transtorno supone el 80% del exito, y esta consiste en repetirse mentalmente y en alto que el problema se va asolucionar ,y visionar la solución de modo que el pensamiento nunca entre en oposición con la imaginación. Desechar los PNA(pensamientos negativos automaticos) de fracaso y ser felices para progresar y curar las enfermedades, aceptando la realidad como es y restando importancia a los problemas, puesto que todo el mundo los tiene y solo hay que tener voluntad para superarlos.
Recomendación :
Best Seller: “Cambia tu Cerebro , Cambia tu Vida”.
otra recomendación muy buena:
” El Poder de tu Mente Subconsciente”( Best Seller)
1 marzo 2012 a las 2:58 am
El TDAH no existe porque alguien lo afirme autotitariamente. No existe evidencia y quien afirma su existencia ejerce un funfamentalismo propio de la pseudo ciencia. La irreufatbilidad de la hipotesis es contraria a la ciencia. El estimulante no ayuda a ninguna persona y menos a un menor sino que lo trastorna al punto de que “funcione” en un entorno deisfuncional. El TDAH no esta sobrediagnosticado, es mucho peor, es una quimera y una forma de maltrato infantil de los mas crueles e imperceptibles para muchos que han sido convertidos al evangelio de la salud mental.
1 marzo 2012 a las 3:23 am
Hola,
No puedo estar mas de acuerdo con las palabras de Nerea.
El problema radica en nuestro sistema educativo que debe ser modificado disruptivamente. No debería de existir un único método de aprendizaje, sino múltiples adaptados a las necesidades de cada alumno. Un niño con diagnóstico TDAH no necesariamente tiene que tener problemas evidentes como los de Nando, puede ser algo tan sencillo como que no esta conforme con lo establecido y ello incluye a sus padres.
En ocasiones lo mejor para nuestros hijos, es de verdad lo mejor para ellos o lo que nosotros creemos es lo mejor? Sirva de reflexión a todos los padres…
1 marzo 2012 a las 9:49 am
Lo que dice el articulo no es que no exista el TDHA es que las emociones, su expresión y comprensión son muy importantes y normalmente no se les presta ninguna atención. Somos animales emocionales y parece que eso se nos olvida.
Claro que los niños con TDHA tratados farmacologicamente mejoran, pero no solo es eso lo que necesitan, como cualquier niño tambien atención en otros campos. Y en este caso, en este el de Nando, quizás se debería haber empezado por lo emocional y pasar luego a lo fisico.
Gran articulo, muy muy interesante.
1 marzo 2012 a las 10:30 am
Estoy de acuerdo con el artículo. Ser padre es una gran responsabilidad y no todo el mundo sabe hacerlo. Menos pastillas y soluciones racionales y más amor, confianza y respeto desinteresado.
La personalidad se crea en la primera infancia (0 a 2años) y es ahi donde muchos padres fallan al querer que su bebe no llore y este calladito en su cuna, o a dejarlo muy temprano al cuidado de otras personas ajenas al nucleo familiar que de las cuales no recibira todo el amor y cariño que necesita para crecer seguro y tener asi una base solida de la cual dependera el desarrollo de su personalidad en la niñez.
Un niño que se cria en el desemparo emocional (ojo! Que emocional no significa colmarlo de juguetes, ropa, mejor guarderia y colegio… Todo material!) pues ese niño no tiene la seguridad i confianza necesarias para ser un buen estudiante… En cambio si se siente querido y valorado sabe que lo que hace importa y desea mejorar dia a dia porque su esfuerzo se vera recompensado o al menos sera libre y sabra que todo y asi sus padres le apoyaran.
El problema es que educar asi a un hijo implica mucha energia y ganas de estar por el…. Y a menudo se eluden las responsabilidades por cansancio o pocas ganas de hacerlo bien o simplemente egoismo.
1 marzo 2012 a las 12:46 pm
(La cara oculta, y por tanto más triste de la crisis) El verdadero problema de la crisis, no son los políticos, ni los empresarios, ni los banqueros ni los capitalistas: La verdadera solución de la crisis pasa por un trabajo tan duro, que la verdad tengo muchas dudas de que estemos dispuestos a aceptarlo: Lo que realmente lo hace tan duro es el hecho de que al aceptarlo, jamás podremos volver a culpar a nadie de nada, de ahí el poco interés que siempre hemos mostrado, y de ahí que nuestros problemas nunca hayan dejado de aumentar: En el supuesto caso de que estuviésemos dispuestos al menos a intentar solucionarla: Necesitaríamos ser muy sinceros, justos y honrados con nosotros mismos: Comenzando por hacernos esta pregunta: Si yo mañana fuese político, banquero o capitalista ¿Estoy totalmente convencido y seguro de que mi comportamiento sería muy diferente al de estas personas? ¿De verdad dejaría de pensar única y exclusivamente en el futuro de mi familia “De mis hijos” para pensar en los demás? “Sinceramente lo dudo mucho” Por tanto, el verdadero problema de la crisis no es cuestión de estatus social en particular, sino del comportamiento humano en general “Es decir de todos en general y no de alguien en particular” Necesitamos: Pensar, meditar y reflexionar: Y cuando seamos capaces de descubrir y comprender, cuales son las verdaderas causas de nuestro propio egoísmo personal: Solo entonces podremos comprender a esas personas: Las más básicas leyes de la lógica nos indican que no es justo exigir a nadie aquello que no seamos capaces de hacer nosotros mismos: El verdadero enemigo de la crisis, sigue siendo el mismo que la ha provocado “Nuestro estado de inconsciencia” En “Un solo dios” Un solo “Mandamiento” no digo nada, pero al mismo tiempo lo digo todo: Entre otras hago una sutil mención sobre: (De donde “NO” proviene el ingenio humano) También hablo de las verdaderas causas que provocan nuestro estado de inconsciencia, así como de su posible solución y con ella a la de nuestros problemas.
1 marzo 2012 a las 1:50 pm
Vale, pero que hacer cuando se detecta y busca solución pero sali los resultados favorables y la desmotivación es mayor?
1 marzo 2012 a las 2:11 pm
Esto que describes me pasaba a mi… y pensaba que era tonto…incluso ahora que soy mayor y he vuelto a estudiar me ocurre. Lo que piensa la familia de mi me desmotiva… y sigo necesitando de abrazos. He logrado trabajar mucho y no pensar. Vivo solo y voy tirando…saliendo adelante como puedo. Ahora intento ser mas frio y cerebral para poder concentrarme, estudiar y salir adelante. Gracias por este articulo.
1 marzo 2012 a las 3:04 pm
Nerea, agradezco mucho tu comentario. Mi hijo lleva 3 años perdidos por no poderse adaptar al sistema educativo. Ni instituto, ni colegio. Nos empeñamos en que era lo mejor para él, cuando él mismo decía una y otra vez, que quería salir de ahí. Ahora con 18 años nos lo ha explicado igual que tú. Así que a partir de ahora que elija él. Nosotros ya nos hemos equivocado empeñados en lo que DEBE SER sin hacer caso a sus emociones y a su forma de funcionar.
1 marzo 2012 a las 5:37 pm
Soy profesora de secundaria en un instituto público. Enseñar y educar a la vez a niños y adolescentes no es nada fácil (alguna vez me he dicho No me jubilo dando clase, ¡no voy a poder!). Tengo 35 años y a pesar de los momentos difíciles o duros, me gusta mi profesión. Me apasiona, disfruto en las clases y creo que definitivamente es lo mejor que sé hacer. Eso sí: cada día constato con qué facilidad los alumnos dejan de prestar atención cuando explicas y cómo cuesta atraer su interés. Es una opinión compratida por muchos de mis colegas. Cada vez es más difícil hacer que atiendan y rendibilizar el tiempo. Hay razones que explican la limitación de atención en las personas, lo reconozco: causas emocionales, circunstanciales, naturales… Por mi parte, presento actividades y procuro plantear los temas desde puntos de vista que puedan atraer a mis estudiantes (¿hay que trabajar la descripción? Ven a Justin Bieber en la pizarra digital en vez de contemplar la foto del libro de texto). Así y todo me cuesta conseguir que me escuchen. Mi realidad sería algo así: empieza la clase, enchufo el ordenador y el proyector. Muestro la imagen en la pantalla. Explico qué hay que hacer con la foto del cantante, de dos o tres formas distintas, repitiendo e insistiendo en lo básico. Muchos alumnos no escuchan, sólo me oyen: están distraídos. Lo sé bien porque los observo mientrastanto. Cuando por fin “bajan a la Tierra” y ven gente escribiendo a su alrededor me dicen Profe, ¿qué hay que hacer? Repito lo dicho hace unos segundos. Trato de responder para que la tarea esté clara y la hagan en el momento: lo importante es que escriban ya, luego que lean en voz alta, comparen, mejoren… Corregir errores en sus descripciones ayudados por mi, vaya. Pero algunos todavía se distraen (se pegan collejas con la regla, rebuscan en los estuches del vecino rotuladores, pintan un título espectacular para una actividad que es breve y sencilla realmente…). Cuando media clase ha acabado el ejercicio, la otra media ha empezado a penas. Algún despistado, ni eso. ¡Se ralentiza el proceso de aprendizaje un montón! La atención que prestan és tan variada y dispersa… No sé, ser un individuo multitarea o multiatención puede ser muy útil, no lo discuto. Y hay que comprender la diversidad de ritmos, de capacidades, de estados de ánimo… Pero ¿qué pasa cuando hay 30 niños de 11-12 años en una clase y sólo una profesora? A veces pienso que tendrían que esforzarse un poco, tener un poco de autodisciplina e intentar hacer una taera aunque no sea lo más entretenido del mundo. Es lo útil, lo necesario. Pero el caso es que la mayoría no consiguen centrar su atención y no hay sincronía entre todos. Algunos es como si se agotaran enseguida por un gran esfuerzo. Creo que los alumnos deben hablar en clase, claro que sí, y buscar sus momentos de desconexión. Pero siguendo pautas temporales, cuando se indique, para llevar un buen ritmo de aprendizaje. En cambio me paso un buen tiempo de las clases piediendo silencio o reclamando su atención. ¿Qué explicación tiene? Y lo más importante: ¿Alguien me da una idea de cómo mejorar? La bibliografía al respecto es increíble y muy esclarecedora. Sinembargo, hablo de llevar a la práctica una pedagogía bien efectiva. ¡Es tan difícil! Por cierto ellos, mis alumnos, también me enseñan a mi. Y sí, cuando acaba cada curso siempre me pasa igual: puedo decir que me han hecho perder la paciencia todo cuanto han sabido. Pero también se han ganado todo mi cariño.
1 marzo 2012 a las 11:18 pm
Estoy de acuerdo con Alicia, los educadores que hacemos nuestra labor con la mayor implicación posible y entregada hacia la enseñanza de nuestros alumnos y sufrimos la respuesta generalizada de falta de motivación creo que es más un problema educacional en el seno de la familia y de falta de ejemplaridad en el esfuerzo, la dedicación, el sacrificio y falta de un ámbito de unión, complicidad y cariño, pilares para q un niño se sienta seguro cada vez q sale de casa. No todo hay q cargarlo en la enseñanza porque somos muchos los q creemos en ella en el fondo aunque haya q hacer mucho en la forma , sino hay q empezar , antes de dar un diagnóstico precipitado, a analizar la educación de ese niño y en qué ámbito se esta realizando porque son improntas que quedaran para siempre y cuando no pueda expresarse con palabras lo hará con comportamientos. Hay muchos niños como Nando y muchos diagnósticos fallidos por los profesionales por no hablar directamente con la parte q esta sufriendo: el niño.
1 marzo 2012 a las 11:36 pm
Tal y como yo entiendo el artículo esa inestabilidad no tiene porqué percibirla el nińo a partir de hechos como cambios de domicilio o separaciones únicamente. Sólo con una actitud equivocada por parte de los padres o tutores, pueden generar suficiente estrés como para crear esta situación de manera cotidiana en el nińo.
Lo digo por algunos comentarios que he podido leer más arriba. Criar a un nińo puede ser difícil, sobre todo si las habilidades emocionales de quienes los cuidan no son las adecuadas. Que no digo que sea la causa de alguno de estoscasos, pero es una cuestión a valorar junto a los factores “más externos”
2 marzo 2012 a las 1:28 am
buenas noches a todos.creo que estais tratando un tema tan sencillo de la vida como nuestra propia respiracion,que es la supervivencia de las especies,en este caso la del ser humano.nos es dificil comprender algunas cosas y es debido a que nuestro punto de vista sobre las cosas es diferente e inprevisible,por este motivo el que quiera controlar el momento le sera imposible y en algunos momentos descosolable para nuestra logica.posdata el ser humano se equivoca no lo queramos hacer perfecto porque entonces nos agoviaremos,que es lo que nos pasa .
2 marzo 2012 a las 3:41 pm
El problema no está en el niño, sino en el entorno: unos padres que no le proporcionan ni el tiempo ni el afecto que se merece y un sistema educativo opresivo y retrógrado. No dudo de que existen niños con verdaderos problemas, pero a una gran mayoría lo que les pasa es que no se les deja ser niños y desarrollar sus emociones e intelecto de manera natural. Los seres humanos estamos diseñados para aprender y es algo que nos gusta hacer y que no se puede forzar, como se empeñan en hacer en los colegios. ¡Si el niño no presta atención es porque no le interesa el montón de información innecesaria y absurda que se imparte en los colegios! Por favor, ¡no intentemos cambiar a nuestros hijos medicándoles! Lo que hay que hacer es abolir el sistema educativo actual, que se creó hace sólo unos 200 años en Prusia para crear ciudadanos obedientes y sin capacidad de pensar por sí solos, los mismos que un par de generaciones más tarde votarían a Hitler como su líder; y crear un nuevo sistema que tenga en cuenta las aptitudes e intereses de cada niño.
4 marzo 2012 a las 9:16 pm
Esta entrada me parece excelente, valiente y necesaria. Tanto si Nando es un caso real o imaginario, lo cierto es que este tipo de cosas están ocurriendo con niños, que atraviesan por una situación complicada y que reciben como “solución” un diagnóstico psiquiátrico y medicación.
No negamos la profesionalidad de los psiquiatras en general, ni la gran aportación que suponen los psicofámracos. Más bien el planteamiento de la autora, que comparto, parece estar en contra del sobrediagnóstico y el abuso de la medicación como única estrategia para enfrentar los problemas de la vida. Esto pasa con adultos y niños, pero los niños están aún más desprotegidos contra este enfoque que medicaliza las emociones . Todo esto sin duda, tiene que ver con unos estilos de vida rápidos, centrados en lo productivo, que afectan a niños y mayores (por cierto, precioso el video) ,sin dejarnos tiempo para lo que realmente es importante. Y con un planteamiento evitador de estados emocionales, como la tristeza, que forman parte de la vida y son tan necesarias como la alegría para evolucionar y madurar psicológicamente.
Yo soy psicólogo y sé que antes de medicar, hay que indagar sobre lo más obvio, ¿ha habido cambios en la vida del niño?, ¿cuales son sus hábitos de sueño, de alimentación?. A veces la respuesta está en lo más básico: el niño duerme poco o presenta carencias nutricionales. Los niños que puedan estar en la situación de Nando, perfectamente normales, pero que a partir de un momento se encuentran con la etiqueta de “enfermo” o “raro” sin que nadie entienda lo “normal” de sus problemas merecen que se les defienda. La escritora de este artículo lo está haciendo, gracias Carmen.
7 marzo 2012 a las 2:55 pm
Me sorprende profundamente que en un articulo tan cargado de sensatez se cite un “estudio” de una entidad pertenenciente a la Iglesia de la Cienciologia como es el CCDH (comision ciudadana de derechos humanos (sic)). Me gustaria saber si la doctora loureio tiene vinculos de algun tipo con dicha Iglesia.
7 marzo 2012 a las 7:01 pm
Magnífico artículo Carmen. Pienso que en gran medida este es el eterno problema de la clasificación de los trastornos psicológicos. Basada desde hace décadas, de manera estéril, en lo que las personas hacemos y no en por que lo hacemos, en las consecuencias de nuestros actos que probabilizan que las repitamos en el futuro . La Psicología desarrollada desde los planteamientos del conductismo radical puso el énfasis desde sus orígenes en lo que B.F. Skinner denominó Operante o Clase de Respuesta. Una conducta operante la conforman todas aquellas respuestas que modifican el medio de la misma manera. La clasificación de cualquier conducta habría que hacerla pues atendiendo a la función que cumple y no tanto a su morfología. Lo contrario es lo que viene sucediendo con la clasificación al uso, las diferentes versiones del DSM, las categorías diagnósticas crecen en número de forma absurda o influenciada por intereses un tanto sospechosos.
8 marzo 2012 a las 1:33 pm
Con la entrada que hace Carmen Loureiro en este blog, se aviva de nuevo la discusión sobre qué variables influyen en el origen de los trastornos, en este caso, del déficit de atención y de la hiperactividad.
La realidad es que somos un todo inseparable, en el que nuestro entorno por un lado y nuestra biología por otro, confluyen en lo que nos ocurre, en cómo enfrentamos la vida, los problemas, las ilusiones, en último término en SER LO QUE SOMOS. Grandes investigadores y profesionales de corte más biológico han ido acercando sus posiciones anteriormente reduccionistas, a posiciones más integradoras, donde reconocen el gran peso del ambiente / entorno en el desarrollo del ser humano; e igualmente, profesionales de corte más ambientalista también han ido incorporando la importancia de la biología en la evolución y crecimiento personal.
Dicho esto, lo que a mi entender está exponiendo la autora es algo fundamental. Y es la reflexión sobre cómo mitigar o solucionar un hecho tan común como el de niños que tienen serias dificultades atencionales. Y lo relevante es que, al margen de que haya o no un desorden cerebral (que por cierto, en caso de existir podría ser una consecuencia de esa falta de atención), no debemos los padres, educadores, sociedad, quedarnos tranquilos con resolverlo exclusivamente desde la farmacología.
Independientemente del ejemplo de Nando, sea o no real como se decía otra de las entradas, es evidente que dejar el poder de la “curación” del niño a una medicación es obrar de forma reduccionista, porque somos un todo y no solo biología (desorden cerebral); y en ese todo es igual de importante atender a lo que sucede en la vida del niño, a lo que sucede en su entorno, en el medio en que se desarrolla; la relación existente entre él y sus padres, entre él y el colegio, y cómo en esa relación se maneja la falta de atención del niño; si desde lo punitivo, lo coercitivo, la acusación y por tanto el señalamiento de ser muy diferente a otros, o desde el cariño, la comprensión, la dedicación, el diálogo, la libertad de dejar al niño expresarse, no sintiéndose así como el “raro”, y del que muchos otros niños se ríen porque “Nando”, “Luis”, “Eva” o quien sea, no se entera de nada.
Pensemos por un momento: cuando tenemos a un bebé de meses y tiene dificultades para dormir o para alimentarse, creo que a pocos padres se les pasa por la cabeza medicarle. Claro, hay un sentimiento de protección tan brutal, por la absoluta dependencia a nosotros, que lo que más hacemos es modificar todo lo que podemos nuestro comportamiento y nuestra relación hacia ellos, para que puedan dormir o puedan comer sin problemas. Pero cuando uno ya no es un bebé, cuando uno ya empieza a ser autónomo, cuando ya no tenemos que estar encima las 24 horas, y tiene una dificultad, ¿cuántos padres se dejan llevar exclusivamente por la medicación?; el niño no duerme – pastilla para dormir, el niño no come – pastilla para comer, el niño no atiende – pastilla para atender. ¿Dónde queda ese aspecto tan básico como es el de cuidarle, atenderle, que no dudábamos en hacer cuando era bebé?.
Si lo que los padres enseñamos a nuestros hijos es a solucionar sus dificultades a través de los medicamentos, estaremos creando futuros adultos con menos capacidad de autogestión en la vida. Esto es también importante decirlo. Estaremos contribuyendo a que nuestros hijos ya adultos sean muy dependientes del control externo (una pastilla) y no interno (de competencia personal para resolver los problemas).
8 marzo 2012 a las 10:46 pm
Me encanta el texto que has escrito esta muy bien elaborado. Y precisamente en el propio texto esta la respuesta o mejor dicho el motivo.
Yo la primera pregunta que te haría: ¿Realmente piensas que a 25 niños les va a interesar del mismo modo y con el mismo entusiasmo las materias escolares? ¿Piensas que todos los niños tienen la misma estructura y procesamiento mental? ¿Puede resultar altamente motivador la forma exclusiva de los colegios de emplear libro, cuaderno y papel?
¿Tenemos un sistema educativo que este a la altura de la nueva era de la informática, tecnología y ciencia avanzada? ¿Crees que puede resultar interesante aprenderse de memoria un monton de datos que se encuentran en buscadores de internet? ¿no crees que atender para retener y luego memorizar datos “lejos de la realidad práctica” no va contranatura de los niños? ¿Podría resultar mas motivador una clase donde un niño no tiene que estar prácticamente oyendo hablar al maestro sin poder participar casi 5 horas diarias durante 5 días? Pues una de dos o los adultos estamos chiflados y nos tienen que medicar o ese niño esta sano pero es tan inteligente que su propia naturaleza le dice que eso es una autentica basura. y no pretendo decirlo como insulto personal pero el sistema educativo es malo con ganas. Y encima forzamos a los niños. Pero ademas buscamos motivos y excusas. Que el texto que has escrito esta divino, pero busca precisamente ese fragmento donde dices”Gracias a la evolución de nuestro cerebro, atendemos inconscientemente, automáticamente, aquellos estímulos que tienen valor para nuestra supervivencia, lo que nos permite actuar de manera precisa con aquello que nos es relevante. Y por el mismo motivo, reducimos la atención sobre lo irrelevante o incluso amenazante para nuestra identidad.”
9 marzo 2012 a las 10:52 pm
Cuanta tontería hay que leer!!!
Esto de criticar a los padres que medican a sus hijos con TDHA lo hacen los que no tienen el problema:¡Qué fácil es opinar cuando el problema es de otros! ¡Cuánto fanatismo!
Y el que dice que tenemos que atender a los hijos como cuando eran bebés: es el colmo. en este país todo el mundo opina y aconseja de lo que no sabe y sin que se lo pidan, Ésto es el español santo inquisidor que segue campando y pontificando viendo la paja en el ojo ajeno en lugar de la viga en el propia.
La mayoría de opinadores son politicos, pedagogos y gente sin hijos que , como ellos no los hantenido no soportan dejarnos vivir tranquilos y felices con los nuestros, es como el cura que pontifica sobre las relaciones matrimoniales y los hijos sin haberlos tenido
A la porra.
12 marzo 2012 a las 4:00 pm
Opino que este artículo es interesante y que arroja luz a lo que sin duda preocupa a muchos psicólogos y educadores y a padres en general, que es el abuso de medicación y aún mas cuando afecta a niños.
Es importante que valoremos todos los factores que pueden hacer a un niño más feliz y para ser feliz, el niño necesita desarrollar poco a poco su autonomía y conocer y practicar herramientas para autorregularse, aunque esto suponga un proceso lento. Desde mi experiencia como profesor que ha trabajado en clase con niños con déficit de atención, confío en que el aprendizaje de las competencias emocionales y una educación atenta y ajustada al perfil del niño puede favorecer un desarrollo sin la necesidad de medicación. Es por ello que entiendo lo que se plantea en este articulo, que no niega la necesidad de medicación en algunos casos sino que avisa con respeto y con profesionalidad de que no siempre el diagnóstico acertado es el trastorno de aprendizaje o de conducta y que por ende, la solución no siempre es la medicación. El ejemplo de Nando no se aleja de los problemas con los que se encuentran los niños cada dia, de hecho es bastante habitual encontrar a un niño con estas circunstancias a su alrededor, y ver cómo esto afecta a su capacidad de concentración y de motivación y a su comportamiento en general. Es un debate necesario éste para que podamos avanzar con la seguridad de que estamos haciendo lo mejor para los niños a los que cuidamos y queremos. Gracias por tu opinión Carmen.
15 marzo 2012 a las 2:34 pm
Wooster, no sé si eres padre o no, pero tu comentario sí que suena lamentable, es epsctacular el cambio que se produce en cualuqier persona, niño o adulto, cuando se siente querido, respetado y valorado. Párate a pensar en esto, por favor, antes de decir lo que has dicho.
Juan y Miriam, me encantan vuestros comentarios, están también cargados de sentido común y de sensibilidad.
Yo creo que arrastramos una visión negativa de los niños, a nosotros nos han educado bajo este enfoque, y es tremendo cómo nos sale de forma natural esa manera tan equivocada de tratar a los niños. Si desde pequeños, todos fuéramos tratados con respeto y amor, no habría tantísima gente con problemas emocionales, cáncer y otras enfermedades generadas por daños emocionales. Está clarísima la relación entre enfermedad y emocionalidad, y si todo el mundo comprendiera esto, educaríamos niño mucho más felices y personas mucho más capaces.
Miriam S.
16 marzo 2012 a las 9:15 am
Viviendo se va formando un tejido y unos tiempos con otros van haciendo camino con estela.
La hiperactividad que hoy nos pide atención especial a unos niños, es una circunstancia movida por lo que hemos ido haciendo antes.
Es decir, si durante estos años se ha extendido tanto la energia perdiendo punto de partida, dejando de valorar esas bases de referencia, las que nos dicen, tenemos origen y es, ese CENTRO situandonos con todo, pero que olvidándolo por tanto abrirnos y buscar amplitud sin límite, se ha perdido y hoy la vida nos lleva a tener que apreciar y atender y enseñar atención a quien le cuesta, porque por herencia, desde esa influencia que todo tiene y vamos dejando a los que vienen (no siendo siempre por deficit de la familia sino por situaciones que el momento nos pide y tocan ahí, pidiendo cambio de percepción a todos, por ser bastantes los casos, y que como señal nos llevan a tener que pensar qué está pasando?).
Con estos niños hay que aprender a dejar de hacer muchas cosas a la vez y centrarnos para darles y ayudarles a encontrar ese punto de paz personal y sosiego, donde puedan sentirse con suelo que les dá base, sin ser movimiento sin descanso en el aire que les mueve no pudiendo disfrutar de todo lo que un niño puede hacer compartiendo con posición en el presente, incluyendo todo sereno y feliz.
Son muy inteligentes y creativos, pero el espacio sin espacio ni punto les esclaviza un poco.
La vida nos dá un futuro más fácil, cuando cuidamos viviendo la balanza, cuando no dejamos ni punto de partida ni de llegada, cuando no dejamos la medida que todo lleva con proporción. Desbordamientos traen exigencias posteriores a la humanidad, porque todos formamos parte del sistema de la vida y por ello es tan importante cuidar la filosofia que lleva la cultura social exigiendo madurez a los que la mueven, no podemos dejar entrar para tomar autoridad a cualquier pensamiento.
¡Seamos responsables no tolerando!.
20 marzo 2012 a las 8:07 pm
Para todos y para todas las culturas y en especial las culturas del oeste. Lo mejor es tratar de vivir con serenidad. En vez de tratar de hacer 20 cosas en un dia, por ejemplo, pues tratar de hacer menos y solo escoger las importantes. De este modo, podemos apreciar lo que hacemos mucho mejor
20 marzo 2012 a las 10:18 pm
Felicitaciones por el post.
Cuando hablamos de atención en la escula, parece que es la atención más importante que las niñas y los niños tienen que ejecutar. Eso es porque en la escuela se les está forzando a hacer cosas que no son las adecuadas. Quienes comprendan el funcionamiento de las Funciones Ejecutivas, entenderán de lo que acabo de introducir. Todas las niñas y todos los niños ejecutan la atención, primero la que discrimina los estímulos y después, y esta es la más importante en la actividad escolar, la que mantiene el foco en la activación de la tarea durante la ejecución de la memoria de trabajo.
Tanto para los procesos de antención discriminatorios como para los de focalización durante la memoria de trabajo, son muchos los factores de influencia y ninguna duda cabe que la alctivacón emocional y el control de la frustración tienen un papel protagonista.
Cuando en la escuela dejemos de decirles a las niñas y a los niños lo que deben o no deben hacer, entonces estaremos en el camino de que desaparezcan todos los diagnósticos, de la índole o gravedad que sea, en Trastornos del Déficit de Atención, sea con Hiperactividad o si ella.
En breve sale a la venta el libro que dará las claves de cómo conseguirlo. Ya pueden consultar la sinopsis en la wed y el blog de reseña.
Saludos.
4 abril 2012 a las 3:33 pm
Con 25 años me he sentido totalmente identificada con el caso de Nando, y la explicación dada en el post. Yo de los 22 a los 24 años por una serie de circunstancias coincidentes atravesé una época de profundos cambios en todos los sentidos. Familiares, sentimentales, laborales, hasta cambié de país y de idioma… Hasta entonces mi rendimiento y concentración había sido siempre de 10, no necesitaba esfuerzos para rendir en mis horas de estudio. Ahora en pleno doctorado lucho por recuperar aquella sensación maravillosa delante de los libros y tareas. Si yo siendo adulta sentí que no pisaba el suelo cuando mi familia se separó… perdí la confianza en mí, la atención, la ilusión… ¿qué no les pasará a estos niñitos?
un saludo desde Deutschland
6 abril 2012 a las 6:28 pm
A lo largo de más de cinco años, mi hijo ha estado diagnosticado como TDAH.
A los cinco con el diagnóstico en mano le establecieron terapia desde el colegio,
A los 8 sus notas eran nefastas, su atención inexistente y cedí a la medicación aún vieno que algo no me cuadraba con el tdah.
A los diez años fué el propio niño quien gracias a unos dibujos animados se autodiagnosticó: síndrome de asperger
El neurólogo que le estableció la dichosa medicación no tenia ni idea de qué es el asperger, la sicóloga levemente… no me lo podía creer
Una vez cambiado el neurólogo y dejado la sicóloga su propia madre, osea yo, me dedico a estudiar a fondo todo lo habido y por haber sobre el asperger y observo que la medicación , el MEDIKINET, efectivamente le ayuda en ese déficit atencional que tiene y esa hiperactividad , pero que le aumenta aún más la tendencia asocial.
La medicación es efectiva , no hay duda, mi hijo se concentra más, saca mejores notas y es capaz de estar más tranquilo en situaciones donde se requiere comoe s el aula o un restaurante, pero lo cierto es que hace de los niños que se comuniquen menos, que no quieran estar socializando ( he hablado con muchas más madres) y en casos de aspergers como el mio, esa tendencia natural a aislarse se auemnta en modo considerable
Cinco años mal diagnosticado, es asperge sí, pero me pregunto ¿ cuantos niños normales habrá medicados sin necesidad solo por el simple hecho de ser niños moviditos o vagos?
15 mayo 2012 a las 6:57 am
Que buen articulo y definitivamente el yoga para niños es una muy buena alternativa para que su concentracion mejore y para que adquieran mas disciplina.
de verdad que se los recomiendo muchisimo