“Hijo, tú eres mucho más importante para mí que tu papá”. “Hija, tú eres mucho más valiosa en mi corazón que tu mamá”. “Hijo/a no quieras a tu padre, desprécialo como yo y sobre todo no seas como él”. “Hijo/a, no logro entender cómo pude querer a tu madre, pero sin duda tú me importas mucho, tú eres mejor que ella”.
Aunque no se digan abiertamente en las familias, estas y otras frases parecidas a veces son verdades interiores para los padres y nutren la atmósfera familiar de dinámicas fatales en la tríada relacional más importante que vivimos a lo largo de la vida: la tríada padre, madre e hijo.
Conviene tener presente, en primer lugar, que los hijos no atienden tanto a lo que los padres dicen sino a lo que los padres sienten y hacen: los hijos se hacen sensibles a su verdad. Entre otras cosas, porque la verdad de nuestros sentimientos puede ser negada o camuflada pero no puede ser eliminada, y por tanto actúa y se manifiesta en nuestro cuerpo. Nos constituye.
Importa, por tanto, que trabajemos con nuestra verdad y la transformemos si es menester y genera sufrimiento en nosotros o en nuestros hijos. Es obvio que ayuda el abstenerse de expresiones hirientes para con el otro progenitor delante de nuestros hijos, por muy enojados o cargados de razones que estemos. No obstante es un logro todavía mayor el trabajar en uno mismo para restaurar el amor y el respeto, y darle el mejor lugar al otro progenitor frente a nuestros hijos, incluso cuando se trata de una pareja infeliz o de una separación dolorosa y turbulenta. Recordemos que los hijos no se separan de los padres. Para ellos, los padres siguen juntos como padres. Los padres se separan como pareja (vivan juntos o no), pero no es posible separarse como padres.
En segundo lugar, conviene tener conciencia de que las vivencias y posiciones que tomamos en esta tríada fundacional con nuestros padres determinarán grandes consecuencias, favorables o desfavorables, en nuestra vida y en que vislumbremos unos horizontes afectivos felices o desdichados. Es clave para el futuro de los hijos que estén bien insertados en el amor de sus padres y que éstos logren amarse, al menos como padres de sus hijos, ya que en la mayoría de casos algún día del pasado se eligieron y se quisieron como pareja. Y los hijos llegaron después como fruto y consecuencia de esa elección.

Una joven pareja con su bebé recién nacido (imagen: Grupo Punset Producciones).
Quizás no esté diciendo nada que no se sepa y, sin embargo, estas ideas que son de sentido común sorprenden por lo poco comunes que resultan en la realidad. De hecho, escribo sobre el amor entre padres e hijos después de regresar muy conmovido de mi último taller de constelaciones familiares. Siempre es impactante para mí observar los devastadores efectos emocionales que causa la inobservancia de una regla fundamental: los padres están primero frente a los hijos, y son más importantes que ellos. Además, tiene una gran importancia amar en el hijo al otro progenitor.
Me sorprendo una y otra vez al ver como los padres se dirigen y se orientan a los hijos por encima del otro padre. Y esta actitud, que puede parecer razonable en ocasiones –la desdicha suele llegar vestida con ropajes argumentales impecables pero exentos de amor-, no ayuda al hijo. Ellos no necesitan ser los más importantes; al contrario, necesitan sentir que la pareja del padre o la madre es más importante, y que los padres están juntos como pareja dándose una recíproca primacía frente a los hijos. Cuando un hijo es más importante que nadie para uno de los padres, no se le hace un regalo, sino que se le da una carga y sacrificio; no es abono, sino sequedad disfrazada de encantamiento. Los hijos no necesitan sentirse especiales ni tienen que ser el todo para los padres. Eso es demasiado.
Es frecuente que aquello que a un padre le falta de su pareja, o de sus propios padres, o aquello que le faltó en su familia de origen, o aquel sueño que no pudo cumplir, lo lleve a su hijo. Y que éste, por amor, acepte el reto. Al precio, claro está, de su libertad y de la plena fuerza para seguir su propio camino a su propia manera. Los hijos necesitan sentirse libres para cumplir su cometido en la vida. Y les va mejor cuando tienen el apoyo de sus padres y sus anteriores, y cuando se encuentran en orden con ellos. En cambio, sufren cuando uno de los padres desprecia al otro o ambos se desprecian mutuamente. Si los padres se desprecian, el hijo encuentra dificultades para no despreciarse a sí mismo y no parecerse a la peor versión diseñada por el padre o la madre sobre el otro progenitor.
Pensemos en hijos que casi tuvieron la función de pareja invisible de uno de los padres, o que significaron el todo para la madre o el padre, o que sintieron la prohibición de amar a un padre que cometió algún tipo de violencia o traición con la madre o viceversa… Tristemente, en constelaciones familiares es habitual identificar dinámicas y resultados fatales como enfermedades, delincuencia, violencia, pasotismo, dificultades en la pareja y mucho sufrimiento emocional. Pues, en lo profundo, un hijo no puede prescindir de amar a ambos padres y no deja de hacer acrobacias emocionales para ser leal a ambos, incluso imitando su mal comportamiento, o su alcoholismo, o sus fracasos y desatinos, etc.
“Hijo, en ti sigo queriendo a tu padre/madre, en ti sigo viéndolo y respetándolo a él”. “Hija tú eres el fruto de mi amor y mi historia con tu padre/madre y lo vivo como regalo y bendición”. “Hijo, respeto lo que vives y como es con tu otro padre/madre”. “Hija, yo solo soy el padre/madre, más es demasiado”. Estas son frases que apuntan al bienestar y el regocijo en los hijos. ¿Qué ayuda, pues? Que los hijos reciban uno de los mayores regalos posibles en su corazón: ser queridos tal como son y muy especialmente que en ellos se quiera a su otro progenitor, porque así se sienten completamente amados, ya que en fondo el hijo no deja de sentir que de alguna forma también es sus padres. Ambos.
Joan Garriga




8 noviembre 2011 a las 1:09 pm
No sé si somos tan vulnerables a ese ambiente, conozco dos casos muy distintos en los cuales, creo, los hijos han salido totalmente normales. Por un lado esta mi prima, que siempre fue la princesita de su madre, tios y abuelos, como dices, “lo más importante”, y de una manera muy obvia, y bueno, la verdad es que la veo equilibrada y para nada consentida ni mimada, cosa que sería tal vez de esperar. Por otra parte, yo siempre fui “la moco” de la familia, cariñosamente hablando, pero no sé si al ser la menor o qué, siempre fui menos considerada y no me tomaban en serio, y creo que no tengo tampoco ningún trauma. Ser padre es difícil, y ser hijo también, y supongo que hay personas más propensas que otras a cambiar su carácter en determinados ambientes, pero, repito lo que dije al princípio, no creo que seamos tan maleables ni que pueda ser tan fatal, al menos eso no
8 noviembre 2011 a las 1:41 pm
Interesantísima reflexión
8 noviembre 2011 a las 1:48 pm
Un artículo genial. Totalmente de acuerdo en que muchas veces los padres, en acto de bondad ignorante, quieren marcar cual es el camino correcto a seguir para su hijo, más cuando este camino solo el individuo mismo lo puede escoger, pues no será feliz si no lo hace!
Saludos
8 noviembre 2011 a las 1:51 pm
Joan, Acaba do encontrarte y ha sido una grata sorpresa leer sobre un tema que me apasiona. Es cierto a ser padres se aprende, y este artículo nos facilita importantes aportaciones, valiosas reflexiones!
Muchas gracias por este regalo!
Un abrazo
Sara Cobos
8 noviembre 2011 a las 1:51 pm
La relación con el padre de mi hija es muy buena, pero mi hija tiene problemas con él.
El constela habitualmente con la nena, cree usted que debe constelar sobre nosotros dos ??? beneficiará esto más a la niña que constelaciones directas ???
8 noviembre 2011 a las 1:57 pm
Y cuando las circunstancias de una separación te hacen chocar siempre con un padre egoísta, desprendido… una y otra vez ¿ como se lo explicas a tu hijo? Es posible seguir diciendo ,como tu propones, “hijo en ti sigo viéndolo y respetándolo – a su padre)
8 noviembre 2011 a las 2:04 pm
Primero de todo agradecer el artículo a Joan Garriga, del que me declaro seguidor desde su cuentecito “¿Dónde están las monedas?”
Creo que es un tema del que se habla poco, como bien dice Joan, pese a saltar a la vista en numerosos casos de nuestra sociedad.
Yo he vivido y vivo varios casos familiares de manipulación mental de hijos que me parecen una actitud lamentable, y que puede que en la mayoría de ocasiones se haga de forma involuntaria, pero creo que hay que tomarse en serio la gestión emocional de los niños y no se pueden cometer tales tretas, porque genera una espiral de malos sentimientos que en pocos casos terminará bien. Lo lógico es que termine en infelicidad, desubicación filial y traumas más graves.
No podemos pretender que un hijo respete a su pareja si nosotros no hemos respetado a la nuestra. Hay que sobreponerse a un posible fracaso de pareja para que este no afecte a la vida de nuestros hijos. Cuidar las formas y no hablar mal nunca de la ex-pareja aunque sea en una conversación “de mayores”. Ellos están ahí e interiorizan todo. Se están clavando dardos en la diana de su corazón.
Respeto y amor.
Un saludo!
8 noviembre 2011 a las 2:14 pm
Creo que tiene razón Joan, soy hijo de padres separados vivo con mi abuela y mi madre, en general creo que tiene la razón y me uno a lo que explica, pues aparte de vivirlo, así lo siento.
Conozco muchos casos como yo y de padres/parejas que siguen juntas que a lso hijos nos los crías igual y se nota en su comportamiento, por supuesto que habrá excepciones, como en todo, pero este artículo lleva mucha razón.
Todo condiciona, consciente o inconscientemente.
8 noviembre 2011 a las 2:19 pm
Gracias. Soy argentina, docente. No soy madre, pero trabajo con” hijos” de otras personas y creo que para que los niños crezcan seguras y puedan elegir y ser felices deben sentirse amados y valorados, por lo cual coincido con el ùltimo pàrrafo de esta nota.
8 noviembre 2011 a las 2:37 pm
me encanto el analisis q hace el articulo, ademas lo comparto
8 noviembre 2011 a las 2:47 pm
Muchos padres que aman a sus hijos piensan que lo que ellos entienden por lo mejor, en cualquiera de los contextos, es lo mejor para sus hijos. Eso simplemente es falso. El hecho de traer al mundo a una persona y criarla incluso aunque se haga con amor no quiere decir que esa persona tenga que estar en deuda contigo. Cada uno es dueño de su propia vida por más que algunos se piensen que por hipotecar la suya en favor de sus hijos tienen derecho a vivir la vida de estos. Amar de verdad es simplemente ayudarle a que se desarrolle por si mismo/a y eso incluye que se equivoque por si mismo/a.
No quisiera un padre o madre que me ame por el mero hecho de ser su hijo y que busque egoistamente mi bienestar y mi seguridad para su tranquilidad. Un padre tan solo debe poner a disposición del hijo su experiencia de vida, para darle algunas armas con las que afrontarla.
Cada una de las decisiones a las que deberá hacer frente son suyas.
Esta muy bien ser educado en el amor o con amor pero desarrollaria personas más completas educar en la inteligencia y con inteligencia. Ya que muchas veces solemos educar como nos educan porque es lo que conocemos y lo “mejor” para nuestros hijos.
8 noviembre 2011 a las 2:52 pm
En mi experiencia de madre separada esto es así y tiene una importancia fundamental. Los hijos se nos parecen, a ambos, y nos quieren a ambos a pesar de nuestros errores. Negar al otro progenitor es obligarles a negarse en parte a si mismos, a vivirse como sospechosos, a temer sus impulsos…
8 noviembre 2011 a las 3:57 pm
Es sorprendente que en un sitio de inteligencia EMOCIONAL simplifiquen de este modo las relaciones padres/hijos y no contemplen los cada vez mas frecuentes casos de abuso y violencia (fisica, psicologica y emocional!) donde todo esto no solo no es posible sino que deja a los hijos expuestos a continuar en el circulo de la violencia para siempre! Espero lo corrijan en futuros articulos y ayuden asi a difundir otros modos de desarrollo emocional mas acordes a la realidad que hoy en dia vivimos.
8 noviembre 2011 a las 4:01 pm
Muchas gracias por el artículo de Joan Garriga. Es un tema muy importante la relación tríada padre-madre- hijo.
Las relaciones se manifiestan por amor y lealtad entre ambos independientemente si han tenido conflictos o no. Esas relaciones están unidas. Tanto vivos como muertos.
Mucha hijos aprenden de sus padres como comportarse ante sus hijos porque eso es lo único que han visto. Nadie les han enseñado el bienestar hacia la familia. Depende mucho si han vivido en base al amor o en base al miedo.
También los padres proyectan hacia sus hijos , los sueños que ellos no puedieron conseguir. Muchos hijos realizan esas tareas por amor hacia ellos pero se olvidan de si mismos , de su propia historia. Aquí se genera otro conflicto.
Los padres deben saber que los hijos no son de su propiedad y también pueden volar con sus sueños. No pensar que pueden ser mejores que el vecino sino que cada uno puede ser lo que anhela su alma. La vida es corta y hay que aprender bastante.
8 noviembre 2011 a las 4:45 pm
Imposible ser mas certero en la reflexión. Imposible que me llegara en otro momento mejor que en mi presente. Imposible calar mas hondo en mi yo emocional.
Sinceramente, gracias
8 noviembre 2011 a las 6:16 pm
[...] enlazo una entrada del psicólogo Joan Garriga, en la que desarrolla esta idea de una forma magistral en el Blog Eduard [...]
8 noviembre 2011 a las 9:34 pm
Texto interesante y muy ilustrativo sobre la realidad de las relaciones padres e hijos.
Me hace reflexionar sobre la gran necesidad de conocimientos de inteligencia emocional que necesitamos los padres para poder ejercer mejor como tales y para hacer que nuestros hijos se conviertan en adultos capaces de gestionar correctamente sus emociones.
Seguramente el pilar central de todo es el cariño y el amor, pero no debemos olvidar que por el hecho de priorizar estas actitudes se desvíen
hacia permisividad y falta de disciplina.
8 noviembre 2011 a las 10:07 pm
Certero y doloroso, pero necesario darse plena cuenta de esto, muy particularmente los que hemos sido víctimas de la “adoración” y el discurso insano “mi vida eres tú” de uno de nuestros padres. Aún a día de hoy, no me siento adulta. Aún hoy, persiste una vaga sensación de culpa cada vez que tomo una decisión sin la aprobación ajena.
8 noviembre 2011 a las 11:42 pm
Gracias Joan por compartir, justo anoche, estaba compartiemdo con mi hijo, el me recordaba vivencias nuestras, decia que no eran reproches, que entendia que sus carencias infantiles y de adolescente, ya las habia superado, hemos tenido varios encuentros, donde el se expresa, recuerda, que yo le dejaba mucho tiempo con mi madre, que viajaba mucho, un dia me dijo, que entendia que dado lo que yo habia pasado en la vida, bastante bien lo habia hecho, hoy al leer tu articulo, me he dado cuenta, que si le he amado, cuando perdimos a Ainhoa, su hermana, mi hija, yo quise irme con ella, estaba iendome con ella, en el ultimo minuto, decidi quedarme por el, tenia 5 años, debia quedarme con el, anoche se lo dije, que me quede con el, que era y es lo mejor que me ha pasado en la vida, que gracias a el segui y hoy tomo la vida, poco a poco me permito sentir y dejarme disfrutar, yo sentia lo que le decia, al leer tu articulo, ha sido como darme cuenta que si siento amor, que si le he dado amor, como supe y pude, siento que el esta intentando comprender, que es capaz de espresame lo que cree que siente y que poco a poco resolvera su resentimiento. Me decia anoche, que entiende que no sabe ser cariñoso, que gracias a su mujer estaba aprendiendo, que se sorprendia al verse con sus dos hijas espresando afecto poco a poco. Gracias Joan
9 noviembre 2011 a las 1:06 am
Es un artículo bonito e invita a la reflexión para una sociedad ideal, pero qué fácil es sentarse a escribir sobre la teoría y dejar de lado tantos progenitores que luchan en silencio por mantener equilibrada ante sus hijos una situación en la que su ex-cónyuge vapulea moralmente de manera continuada la propia dignidad…ese es un tema para el que este texto, sencillamente no sirve.
9 noviembre 2011 a las 6:56 am
las tenencias de hijos son la necesidad de ocupar un lugar donde no hay amistad , donde no hay entretenimiento, donde no hay lazos , donde se tienen porque se quiere ser como…., porque traen un pan debajo del brazo y engancha a alguien de por vida, por todo menos por amor y por dar la felicidad que no has podido recibir
9 noviembre 2011 a las 8:29 am
Hombre, respetar a la ex-pareja y no despreciarla o insultarla ante los hijos es una cosa pero lo de “Hijo, en ti sigo queriendo a tu padre/madre, en ti sigo viéndolo y respetándolo a él”. “Hija tú eres el fruto de mi amor y mi historia con tu padre/madre y lo vivo como regalo y bendición”. me parece excesivo y poco creíble.
Yo siempre que hablo con mis hija y me refiero a su madre la llamo por Sra. (apellido), es una manera de evitar groserías. Lo que no puedo decir es que “en ti sigo queriendo” porque eso es falso.
9 noviembre 2011 a las 10:12 am
Yo también te agradezco el artículo. ¡Qué difícil es luchar contra la injusticia del machismo en un “hogar” cuando hay criaturas pequeñas!. Yo las estoy pasando canutas intentando dar dignidad a mi relación de pareja sin separarme de él (porque le quiero) y dañando lo menos posible a nuestras dos hijas.
Hay que escribir, publicar, denunciar en los medios, ridiculizar actitudes intolerables (tan toleradas y justificadas en tantos y tantos casos), etc.
Hay que luchar contra esa lacra social que es el machismo, que tanto daño hace en las familias y que es transmitido increíblemente sobre todo por las madres.
Un saludo y gracias.
9 noviembre 2011 a las 10:30 am
Cuando la esposa te pide el divorcio y le pides como buen padre que quiere la custodia compartida y se niega la madre. Que pasa? te ponen la demanda de divorcio pidiendo ellas custodia. El 90 % de padres divorciados son expulsados del nucleo familiar de los hijos en España, pasan a ser padres visitadores que tienen que vivir muchos de ellos, en una habitación recibiendo a esos hijos en esa habitación, el fin de semana que toca. Que pasa con este colectivo de padres que ya son mas de 200.000. Porque no se hacen libros blogs explicaciones de como en este pais se maltrata a los buenos padres, que pueden pensar nuestros hijos cuando tengan 18 años, que valores tendran?. Tan imposible es hacer entender a las psicologas de los juzgados, a la parte fiscal del juzgado y a nuestros jueces que en Europa los hijos hay que compartirlos desde la igualdad. Esta es la igualdad de la mujer que tanto reclama? Que dicen los colegios de psicologos, es normal que los dictamenes de 1 sola hora solo con los padres y sin los hijos resuelvan en la mayoria de sus informes que el padre no es la persona apropiada para ejercer la custodia de sus propios hijos. Venga hablemos de padres y madres
9 noviembre 2011 a las 12:11 pm
Me ha gustado esta reflexión no es mi caso el de una pareja donde no exista el respeto.Pero si en el fondo creo que yo pongo o ponía a mis hijos (tres) por delante de su padre.Yo creía que eso era lo correcto, pues en la zona donde vivo siempre se oye al marido lo encontré en la calle y a ti(al hijo) te lleve dentro de mí nueve meses. Creo que despues de esta lectura habrá un antes y un después. Gracias
9 noviembre 2011 a las 4:03 pm
Muy bueno y muy bien explicado. Enhorabuena.
9 noviembre 2011 a las 8:38 pm
A los que dicen que este texto no sirve para situaciones en los que el padre ha sido violento, decirles que están completamente equivocados.
Mi padre maltrataba fisica y psicologicamente a mi madre, y nunca en mi vida escuché una buena palabra de él hasta que falleció. Mi madre y mi familia siempre me hablaron muy mal de él, tanto que crecí odiandolo. Tanto que nunca tuve con él una conversación positiva.
Para luego ver que mi madre se echa a llorar con la noticia de su fallecimiento y yo no siento NADA.
Este texto tiene toda la razón del mundo. No tengo autoestima, porque no me siento incapaz de enamorar ni divertir a nadie. No la tengo porque mi madre me exigió que estudiase la carrera que ella se arrepiente de no haber hecho,ya que estudiar FP era tirar mi tiempo y todos sus años de sacrificio. No la tengo porque soy incapaz de solucionar todos los problemas que ella sufre y que me cuenta para desahogarse.
Ser padre es muy difícil, cierto. Por eso es importante que aprendan a hacerlo formandose en cursos/seminarios o leyendo.
Y si el padre/madre de tu hijo/hija es una mala persona, trata de hacerle un favor a tu progenie y cuentale lo malo y lo bueno, lo mas objetivamente posible. No les enseñes tu rencor ni tus malos sentimientos a ellos porque los marcaras de por vida. No los hagas tus aliados en esta batalla, por que tendrán muchísimos problemas en su vida adulta, y TÚ serás el/la culpable. Sin embargo, tus hijos pensaran que es culpa suya, que tienen algo malo dentro, que no son dignos.
Suerte para todos.
9 noviembre 2011 a las 8:41 pm
A los que dicen que este texto no sirve para situaciones en los que el padre ha sido violento, decirles que están completamente equivocados.
Mi padre maltrataba fisica y psicologicamente a mi madre, y nunca en mi vida escuché una buena palabra de él hasta que falleció. Mi madre y mi familia siempre me hablaron muy mal de él, tanto que crecí odiandolo. Tanto que nunca tuve con él una conversación positiva.
Para luego ver que mi madre se echa a llorar con la noticia de su fallecimiento y yo no siento NADA.
Este texto tiene toda la razón del mundo. No tengo autoestima, porque me siento incapaz de enamorar ni divertir a nadie. No la tengo porque mi madre me exigió que estudiase la carrera que ella se arrepiente de no haber hecho ( estudiar FP era tirar mi tiempo y todos sus años de sacrificio.) No la tengo porque soy incapaz de solucionar todos los problemas que ella sufre y que me cuenta para desahogarse.
Ser padre es muy difícil, cierto. Por eso es importante que aprendan a hacerlo formandose en cursos/seminarios o leyendo.
Y si el padre/madre de tu hijo/hija es una mala persona, trata de hacerle un favor a tu progenie y cuentale lo malo y lo bueno, lo mas objetivamente posible. No les transmitas tu rencor ni tus malos sentimientos a ellos porque los marcaras de por vida. No los hagas tus aliados en esta batalla, por que tendrán muchísimos problemas en su vida adulta, y TÚ serás el/la culpable. Sin embargo, tus hijos pensaran que es culpa suya, que tienen algo malo dentro y que no son dignos.
Suerte para todos.
9 noviembre 2011 a las 8:54 pm
a veces, hay que aplicar el principio de “mínima intervención”, procurar no hacer valoraciones de las relaciones que los demás mantienen entre sí, facilitarlas en la medida de lo posible, pero teniendo siempre presente que sea la que sea lo mejor es respetarla…dentro de un contexto “normal”
9 noviembre 2011 a las 10:24 pm
Hola a todos, he entrado por simple curiosidad y he leido parte de los comentarios, yo puedo proponer otra historia compatible ¿o no? a la filosofía de la vida individual y de cada uno, sirva simplemente como un suceso o circunstancia, expongo un caso: Sus padres siempre habían tenido problemas, casi siempre por incompatibilidades de caracter y de unificación de criterios, cada uno tenía su forma de ver como podría ser su vida, algo que siempre los distanció, surgieron los hijos, en este caso tres,el mayor observó y siempre asumió las circunstancias que lo rodearon, siempre en silencio, llegaron más hermanos y con ellos más responsabilidades, más cariño, más afecto, más ilusión, conceptos que nunca se valoraron por cuenta de unos padres que luchaban por objetivos diferentes. Llegó lo inevitable discusiones, indiferencia y prioritariamente egoismo de unos progenitores que nunca alcanzaron un acuerdo o un objetivo común. Llegó la primera separación, volvieron a unirse, luego la segunda oportunidad, otro tanto de lo mismo, inicialmente una fase de perdon y arrepentimiento, posteriormente la fase de quién es el mejor y lo que quiere cada uno en su futuro (como padres individuales), por último otra separación, vuelta a utilizar en éste caso a los hijos como objetos de unión haciendoles participar de problemas que no entienden en su momento. Llegan los malos tratos, los insultos y por fin, tu haz tu vida con tus hijos que yo haré la mía, eso sí de mi no depende nadie (padre) mientras no se haga lo que yo quiera. Aparecen los padres de ésta madre como rescatadores de una causa perdida, una vez allí las cosas no son lo que parece para los hijos, siguen siendo simples observadores, sin voz, sin voto, humillados dentro y fuera de la familia, heridos en su orgullo, marcados de por vida…. La lucha comienza, el mayor se pone a trabajar con quince años, para el resto de la fa,ilia todo es normal, con ellos no va ese problema, se aislan, te aislan, empiezas a ver como todo en lo que creías se desvanece…
Tu lucha como hijo ha terminado, empieza tu lucha como persona, todo aquello en lo que creías lo quieres conseguir, tener tu proia familia, labrar tu futuro, defender ylevantar a los tuyos con tu esfuerzo…
Lo acabas logrando, no sin penas y pocas glorias, te acabas pagando tus estudios, te casas, tienes hijos y esta historia tiene que cambiar, te lo propones firmemente, te apoyas en tu pareja, ella te apoya, conoce tus causas y tus circunstancias….
Pero siempre va a tener que haber alguien que siga jodiendo o lo intente, la marrana, aquella persona que siempre intenta dentro de la familia manipular todo lo que le rodea, pensando que los que luchamos, sufrimos y nos esforzamos por cambiar nuestro mundo somos como ellos, es penoso, pero inevitablemente la fuerza de voluntad, el esfuerzo de toda un vida, la pasión por ser mejor e intentar cambiar las cosas siempre y lo creo, siempre nos ayudarán en ésta labor tan pequeña para todos, pero tan grande para unos pocos. No es amargura, quizás sufrimiento, pero la vida te enseña que si unos no cedemos por otros nunca conseguiremos objetivos que nos marcamos como familia independiente a otra familia, siempre estaremos para ayudar cuando se nos necesite, pero no permitiremos que abusen de nosotros como unidad, cuando crees que todo siempre puede ser mejor. Ánimo a cualquiera que luche por su felicidad….
10 noviembre 2011 a las 1:57 pm
Brillante reflexión. Felicitaciones.
11 noviembre 2011 a las 12:26 am
estoy deacuerdo con el articulo, los hijos de padres separados no tienen la madurez necesaria para entender las peleas, discursiones, insultos, etc entre sus padres y esto les marca de por vida, haciendolos en muchas ocasiones incapaces para mantener relaciones estables de adultos, tienen que hacer “malavares emocionales” para digerir toda la porqueria que han visto a su alrededor, y tarde o temprano esta porqueria tiene que salir, con las consecuencias que esto conlleva, pero siempre hay que ser positivo y ver las cosas buenas de la vida, que aunque pocas las hay, un beso para todos,
12 noviembre 2011 a las 1:06 am
Hola a todos; Me pase la mayor parte de mi vida resentida con mi madre, no queriendo parecerme a ella, me habia quedado enganchada a los 13 años, cuando al contarle que el marido de su hermana se habia propasado conmigo, me contesto ” Nunca te fies de los hombres que no son de tu sangre y por esto no vamos a tener un problema en la familia”, mas tarde yo ya estaba casada, tenia un hijo pequeño y queria separarme, me fui de casa, me amenazo y me obligo a volver, le dijo a mi marido ” dale dos bofetadas y despues la haces feliz”;
hoy puedo deciros, que los padres, de una forma generacional y evolutiva, mejoraron lo que ellos vivieron, quizas, si como yo, y muchas personas, intentaramos conocer como fue la vida de ellos, como les educaron, que afectos recibieron, o no, nos dariamos cuenta, que actuaron como sabian y con amor, hoy tenemos mas informacion que ellos tubieron, si buscamos, encontramos a personas que nos pueden orientar, dar pautas, entonces, porque seguir juzgando, resentidos.
Hoy entiendo el resentimiento de mi hijo, escucho cuando el necesita hablar de ello, se que poco a poco la vida y que el es padre ahora, le haran ir resolviendolo, que yo le ame y le amo, que no soy perfecta, me equivoque muchas veces, el tiene muchas carencias, hoy las veo, no me siento culpable (lo hice durante muchos años), hice lo que supe y pude con lo que me toco vivir, el esta haciendo como padre, lo que sabe y puede, y con lo que le toca vivir, se que ha aprendido y mas de mis errores.
12 noviembre 2011 a las 1:28 am
Me da palo pensar que siempre he estado equivocada en lo referente a que l@s hij@s,han de ser los seres más importantes para cada uno de los progenitores.La palabra Familia se me antoja relacionarla directamente con Hij@s…si padre-madre tienen como fundamento el bienestar de los hij@s…..lo que conozco por Familia,jamás se romperá.Se podría romper la pareja como relación y se rompería el hogar….pero no la Familia.La unión como grupo,no debería interferir en la vida individual de cada uno….Cuando uno de los progenitores,no va en concordancia con el bien para la Familia ,hay desestructuración asegurada….
21 noviembre 2011 a las 12:14 pm
En los ordenes, primero está el individuo, después la pareja. Si de ordenes queremos hablar, habría que remitirse al individuo, al YO del la individualidad y no a su rol de padre. Perpetuar la ley de Moises no tiene sentido y manipular la voluntad del Yo es cuanto menos peligroso.
26 noviembre 2011 a las 1:10 pm
¿Complejo de Edipo y Electra? Complejo de Soborno.
Siempre hay que pedir ayuda a alguien. Si los hijos se vuelven lo más importante para los padres, es posible que se esté proyectando los errores que los abuelos tuvieron con sus hijos (padres). No se debe educar con ese propósito, el de no cometer los mismos errores que los padres. ¿Por qué deseamos tener pareja? Ser padres no tendría que ser un deseo, porque si no se está preparado para tener hijos, las cargas emocionales que se arrastran se duplican, triplican… y los hijos heredan esa carga emocional.
26 noviembre 2011 a las 2:52 pm
¡Excelente como todo lo que nos tiene acostumbrados JOAN GARRIGA! Un gran terapeuta y una bella persona. Gracias.
27 noviembre 2011 a las 6:41 pm
Es duro ver como pasan los días y el sufrimientos te invade por no poder vencer esa inercia a pensar como tu madre. Ella es la que te ha dado la vida y la que te mantiene unida por ese cordón umbilical, que no has podido romper, y que te priva de libertad. Ese cordón le permite a ella ser alguien, le da identidad, cuando su vida entera ha sido un fracaso y en la actualidad carece de sentido.
Ya no es ni una sombra de lo maravillosa que ella creía ser. La vida le ha golpeado duramente y todos sus seres queridos se han ido de su lado.
Una educación puritana, de espaldas a la realidad, y la desgracia que entró en su casa en forma del asesino de su padre, un abogado con clase de una familia acaudalada y de muy buena reputación, cuando ella todavía era una niña, hicieron el resto.
La educaron en la coquetería, en la perfección, en el juego de la seducción y en el aparentar. Pero el juego le salió mal.
Esa educación, esa ingenuidad y ese mundo en el que se refugió, cuando sus tías ocuparon el lugar de su madre -que no se podía encargar de su educación porque estaba demasiado ocupada con su desgracia y con volver a trabajar- le llevaron a vivir de espaldas a la realidad. Era guapa. No tuvo dificultades para encontrar marido y triunfar en lo profesional, pero eligió mal. Con la cabeza llena de pájaros buscó estatus, poder y brillo en una médico chileno que había venido a España huyendo de un infierno y dispuesto a triunfar.
Se metío de lleno en un mundo de apariencia donde los dos tenías problemas que solucionar. Como madre, al principio, estuvo más preocupada por mantener esa falsa apariencia de perfección que había aprendido de sus tías, que por atender las necesidades de sus hijos, que iban creciendo en una hogar donde todo eran discusiones, gritos, conflictos por la forma de educar. Sentimientos que ella trato de camuflar en un hogar que le venía grande pero a ella le habían enseñado que en la vida no se podía mostrar debilidad si se quería ser perfecta. En medio de ese maremagnum, en ese hogar se iba de vacaciones, se iba a esquiar, había interna, todo estaba perfectamente construido de cara a la sociedad pero la realidad era que en ese hogar no había dinero, no había cariño, no había amor. Sólo críticas continuas y tres personas que crecían en esa realidad. Ese hogar era una bomba de relojería y al final estalló. Los tres huimos inconscientemente…. Uno falleció en la carretera, el otro se metió en el camino de las drogas y yo, a través de la dependencia emocional, me enganchaba a cualquiera relación que me ofreciera un poco de “libertad”.
Es triste cuando de toda tu infancia sólo recuerdas una discusión en el cuarto de al lado, de un padre deprimido que reclama el sexo y el cariño que su mujer no le da por esa educación retrograda y puritana que recibió de sus tías y que él nunca entendió. Es duro ver como toda la vida le culpó a él de sus fracasos, de no haber estado a su altura, cuando te hartaste de oír como ella con otro hombre habría conseguido todas esas tonterías con las que creció y que sus tías le metieron en la cabeza.
Ahora él ya no está. No tienes una idea clara de quien fue él. Sólo has oído críticas y ni siquiera estás segura de si tuvo algo bueno, de lo que debas sentirte orgullosa como hija. Ella te ha hecho detestar tener sus genes, parecerte a él, porque todo lo hizo mal. Y tu detestas parecerte a ella porque no quieres sufrir las consecuencias de esa educación que no te dejan ser libre, que pesan como una losa y que no te dejan ser feliz. Ella ve en ti una mujer fracasada. Tampoco has satisfecho las expectativas de esa educación que ella recibió, educación que la está matando porque no le dejan mostrar un ápice de debilidad. Ante todo orgullo, raza, dignidad. Es agotador y lo peor es que sólo le queda un hijo drogadicto internado y tú, que sufres cada día por permanecer a su lado pero irónias de la vida, dependes económicamente de ella y compartes un piso, que no un hogar y no eres capaz de romper ese cordón umbilical para coger aire y respirar.
28 noviembre 2011 a las 12:13 pm
Si yo no te dijera todo esto,
andando el tiempo, alguien te lo diría.
No te puedo mentir a ti, hija mía.
Mira mi corazón; lo llevas puesto.
Siempre tuve un pequeño presupuesto para el amor.
En la melancolía se me fue lo demás.
Si todavía quedaba algo lo eché en vivir.
El resto, más vale que lo sepas por mí.
Era bueno y malo lo mismo que cualquiera
pero sospeché un aire diferente
y ante ti a veces me sentí culpable
de que vivir no fuera navegable
y te pedi perdón desde mi frente.
Manuel Alcántara
http://youtu.be/KY-6odPq6Yw
28 noviembre 2011 a las 2:16 pm
Felicidades por este blog, me parece una iniciativa muy altruista y solidaria. Las gentes solidarias tenemos un gran defecto y una gran virtud. El defecto es que [todavía] somos cuatro gatos, si se nos compara, por ejemplo, con los aficionados al fútbol o los adictos al consumismo, que tienen una asombrosa capacidad para movilizarse en masa cada dos por tres (aunque, total, para nada productivo). La virtud es que, como trabajamos en equipo, logramos grandes cosas. Veamos un caso concreto. Los días 25 y 26 de noviembre de 2011 el Banco de los Alimentos de Cataluña realizó una colecta de alimentos con la intención de igualar la cantidad de comida de la campaña de 2010 (400.000 kg). Pues bien, no se puede decir que batiéramos la marca, no, no, de hecho la pul-ve-ri-za-mos (se recogió más del doble que el año anterior). Como andamos buscando nuevos fichajes para el equipo solidario, te recordamos que hay bancos de alimentos por toda España y hambre en todo el planeta. De hecho, la mal-nutrición de nuestro entorno es una minucia si la comparamos con la DES-nutrición de otras partes del mundo. Cinco millones de niños están en riesgo de perecer en este preciso instante, cuando un tratamiento completo con el alimento terapéutico Plumpy’Nut cuesta sólo 12 euros. Sí, sí, solamente 12 euros:
http://de50en50.blogspot.com/2008/12/un-saquito-que-salva-vidas.html
2 diciembre 2011 a las 7:13 am
Yo viví esa situación de niña,el rencor , odio… de uno de los padres fué muy duro de digerir, consiguió que no le diese un beso a mi padre durante años..muy cruel, yo quería hacerla feliz porque pensaba que era la “desprotegida”, su objetivo era hundirlo emocionalmente, el día que se murió mi padre, que cometió fallos pero no era un demonio, mi madre me dijo ” sonriendo, hoy me voy a poner la mejor lencería para celebrarlo”, ahora a mis 45 años, lo único que quiero es estar lejos de una persona asi. sed buenos que tiene su recompensa!!
2 diciembre 2011 a las 4:57 pm
Esta muy bien hablar como padres, desde el punto de vista de padres.
yo hecho en falta el criterio de los hijos. mi niño herido no para de sangrar en silencio desde su solitario rincon.me duele no poder curarlo, me duele la impunidad con la que se hace daño a la infancia. No creo que haya que honrar una paternidad tan mal enfocada. Me niego a legitimar una sociedad patriarcal hipocrita.
Vas por la calle y por cualquier falta se te cae el pelo, en seguida eres un delincuente.¿y que pasa si el daño se ejerce dentro del nucleo familiar?¿y si los padres que ejecutan el maltrato estan bien posicionados socialmente? NADA, NO PASA NADA, SILINCIO E IMPUNIDAD TOTAL. asi esta el percal y los niños siguen sufriendo.
Asi que no vengais con que hay que ser buenosss, ponerle buena voluntaddd, honrar a papa y a mamaaa y seguir constelando y pagando, constelando y pagando una y otra vez.
yo denuncio y renuncio a un modelo familiar asi de neurotico.chao.
13 diciembre 2011 a las 1:18 am
Interesante reflexión sobre los padres que quieren a sus hijos, aunque, siempre prefiero decir padres que hacen felices a sus hijos.
Los padres que hacen felices a sus hijos los dejan vivir cada etapa de su vida de acuerdo a sus necesidades evolutivas, respetan sus intereses, les transmiten valores, les enseñan cuales son sus derechos y sus deberes, les ayudan a enfrentar las frustraciones, les enseñan a ser empáticos y asertivos, en definitiva, les ayudan a ser felices.
14 diciembre 2011 a las 1:27 am
Gracias por esta entrada. Me hacía falta que alguien me indicara mi error. Puede que sea el error de ambos, pero en mi mano sólo está solucionar mi parte. Así que, desde mañana, en lugar de decir: “deja ya de protestar… a quién habrás salido…” procuraré decir: “qué dibujo tan bonito, en esto eres igual que papá, está claro que este talento te viene de él…” Sí, muchísimas gracias.
22 diciembre 2011 a las 9:27 pm
Estoy completamente de acuerdo con el artículo, ya que considero que ambos padres deben respetarse mutuamente por amor a su hijo y a sí mismos. En efecto, esto debería ser una máxima que, por desgracia, no siempre se cumple. En mi caso, al menos, crecí en un ambiente familiar marcado por el abandono de mi padre y, francamente, las continuas réplicas de mi madre respecto a mi padre me generaron muchas inseguridades…
Considero que un padre o madre debe intentar siempre buscar el bien de su hijo, para lo cual que su estado emocional sea positivo es algo básico. Lograr que nuestros hijos sean felices debería ser una consigna fundamental en su educación. Ahora mismo, estoy embarazada y siento dentro de mí que una de mis funciones principales de cara a la educación de mi hija va a ser ésta: que sea una persona feliz y alegre. Para ello, considero que emitir mensajes positivos sobre su padre es fundamental. Claro está que, además, estoy enamoradísima de mi pareja, a quien amo y admiro y espero que su hija se sienta orgullosa de él algún día.
24 enero 2012 a las 2:14 pm
[...] Padres que quieren a sus hijos [...]
2 febrero 2012 a las 12:13 pm
Cuando los hijos sufren, cuando los padres sufren, hay que buscar el ORIGEN del problema, porque en el origen está la solución, lo decía EINSTEIN y es verdad.
Hoy tenemos un gran problema que para mi se llama “lucha de género”
La palabra lucha, impulsa a la guerra de opuestos.
Yo creo que la cultura por no situarse bien, dando respeto y dignidad a cada uno de los géneros, reconociendo su necesidad de función para dar vida a la vida, cuando se busca la vida, ha hecho mucho daño. Es imprescindible la presencia de ambos, necesaria integrando diferencias y complementando en la evolución con avance, hay que dejar de confundir progreso con elección personal excluyendo, cuando nunca lo habrá si nos cargamos una de las partes o si desequilibramos dando inclinación mayor hacia un lado. Cuando la meta para que un hijo sea feliz y crezca sano es llenar ese espacio de orientación con ambas figuras, que sin rendición o tiranía de una hacia la otra den el punto de encuentro con esa madurez que pide quien es joven o niño.
Hay que curar muchas cosas, pero sólo se cura respetando el ORIGEN de donde venimos y de dónde vienen esos hijos, limpiando y devolviéndoles su NADIR que les hará tener un punto de partida, no negándole esas bases, las que sin aceptarlas o olvidándolas les harán ser errantes emocionalmente siempre.
Reconocer los periodos díficiles o de sufrimiento no pueden pedirnos eliminar de dónde venimos. Y si queremos ser felices en la vida lo primero que hay que hacer es ser agradecidos a esa vida que se nos dió.
Buscar la igualdad ¿qué igualdad?…física, económica…de poder?.
Busquemos respeto, aceptemos nuestro género, ambos diferentes pero imprescincibles, cada uno tiene su función en la Física de la vida, lo más importante es no depender del ataque al otro género para sentirnos fuertes.
¿Por qué muere tanta mujer hoy y no hay manera de parar esto?.
No amar a los hombres, querer ser como ellos, afeitarles, competir y ganarles, les ha llevado a algunos a eso: ” a dejar de ser hombres para perder el dominio de si mismos”, tenemos que tener mucho cuidado con la energía que movemos, porque a lo mejor las propias mujeres están marcando este camino.